Francisco José y las mujeres (parte 5)

Karlheinz Böhm como el Emperador Francisco José. ¿Quién no le admira? En las películas

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El Emperador Francisco José en 1848. Foto: billerantik.at

junto a Romy Schneider se le presenta como un hombre cariñoso y de buen corazón, que adoraba a su esposa y que se siente superado por la situación entre Sissi y la Archiduquesa Sofía. Esta interpretación ha influido mucho en la forma en la que el Emperador Francisco José ha quedado en la memoria colectiva.

 

Por desgracia, hubo aqui mucha desinformación ya que la historia de Sissi poco o nada tiene que ver con la brutal realidad. Una realidad a la que me gustaría contribuir desde aqui. Ya en la parte 5 de estas series, os presenté a un Emperador muy distinto al de las películas. Un Emperador que era infiel constantemente y que tuvo incontables hijos ilegítimos. 

Empezare con unas palabras de mi parte: en la literatura hay incontables rumores que no se sustentan en ninguna base. Incluso por autores de libros. Para escribir este artículo me he sumergido en toda la literatura disponible, incluso en la que carece de fuentes. Es es lector quien debe decidir lo que cree y lo que no. Y dicho esto, empecemos por el principio:

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Reina Elisabeth de Prusia. Foto: Wikimedia/Commons

Ya a la tierna edad de 14 años, el Archiduque Francisco José se encaprichó con alguien muy por debajo de su condición: de una de las damas de compañia de su tia, la Reina Elisabeth, conocida como Elise, de Prusia (*13.11.1801, †14.12.1873)

Bertha von Marwitz (*30.7.1817, †5.4.1879) fue quien marcó al joven „Franzi“. La Archiduquesa Sofía escibió preocupada en su diario: „Franzi esta ocupado tiernamente con la señorita von Marwitz. Es la primera vez que se despiertan el él estos sentimientos. No puedo ni describir los sentimientos que esto me produce. Este niño, a quien yo sigo considerando un chiquillo, se esta transformando con sus sentimientos y actos y casi sin que yo lo note, en un hombre joven. Esto me produce tanto una vaga intranquilidad como un cierto sentimiento de vergüenza, ya que me parece que él no me pertenece tanto como antes.“ (1)

El Emperador Francisco José no era una hoja sin marcar la primera vez que tuvo a Sisi delante y se decidió a casarse con ella.

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Rey Federico Guillermo IV de Prusia. Foto: Wikimedia/Commons

Alrededor de los Archiduques siempre hubo „damas higiénicas“, que era escogidas especialmente para enseñarle a los jóvenes „las artes amatorias“. El Conde Grünne fue quién escogió por Francisco José, por supuesto con la complicidad de la Archiduquesa Sofía. Las damas higiénicas estaban muy bien consideradas en Viena. Estas damas no pertenecían normalmente a la nobleza, si no que solían ser viudas sanas de rotunda constitución, que enseñaban a los jóvenes caballeros todo lo necesario para producir el tan esperado heredero junto a sus futuras esposas. Para Francisco José, fué una madura y exuberante dama de Krems.

Fue explosivo el romance que el Emperador Francisco José mantuvo en 1848 con la Condesa Elisabeth de Ugarte (*14.5.1822, †26.8.1896) quien por aquel entonces estaba casada. Francisco José tenía 18 años y se enamoró de esta Condesa durante un baile. Toda la corte murmuraba enormemente al ver que durante todos los bailes siguientes el Emperador bailara repetidamente con ella e incluso compartieran el Cotillón dos veces. Ella le contó a una amiga: „… ya que bailé con nuestro delicioso Emperador todo el rato. Hemos bailado el Cotillón dos veces cosa que, como te podrás imaginar, causó gran sensación e infló mi pequeña vanidad. Yo, como todo el mundo, estoy encantada con nuestro amadísimo Monarca, en quién se reunen todas las prendas de bondad e hidalguía que uno se pueda imaginar.“ (2)

La dama de compañía Sophie Scharnhorst anotó: „El Emperador bailó todo, con execpción de la Polka y la Mazurca, complimentando a las damas con su encanto innato y consiguiendo complacerlas siempre. Entre ella estaba nuestra pequeña Ugarte, a quien él eligió para el Cotillón. Ella resplandecía de alegría y su esposo vigilaba a su alrededor como una gallina cuidando de sus pollitos.“(3)

Cuando a Francisco José se le ocurrió invitar a la citada dama „sola“ al Hofburg, a la Archiduquesa Sofía casi le da un infarto. Mandó llamar a su presencia a la joven, que era 8 años mayor que el muchacho, y le aconsejó que abandonara Viena para siempre. A partir de aqui, se pierde completamente la pista de la Condesa Ugarte y su nombre no vuelve a aparecer por ningún lado. 

A partir del año 1852 la Archiduquesa Sofía dirigió todos sus esfuerzos en encontra para su hijo, el Emperador de Austria, una esposa que fuera de su rango y que fuera el mejor partido posible. Los sentimientos no le enteresaban lo mas mínimo.

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Princesa Ana de Prusia, Winterhalter 1858. Foto: Wikimedia/Commons

Hizo que Francisco José viajara a Berlín a visitar a la tia Elise bajo la apariencia de un „viaje con fines políticos“. Como ya comenté anteriormente, Elisabeth, Elise, era la hermana de la Archiduquesa Sofía y la Duquesa Ludovica y por tanto, era tia de Francisco José y de la pequeña Elisabeth. Elise estaba casada con Federico Guillermo IV, Rey de Prusia (*15.10.1795, †2.1.1861) aunque el matrimonio no tuvo hijos. En berlín, Francisco José se enamoró de la sobrina del Rey Federico, la Princesa Maria Ana Federica de Prusia (*17.5.1836, 12.6.1918), pero ella estaba ya prometida con el Príncipe Federico Guillermo (*26.11.1820, †14.10.1884)

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Príncipe Guillermo I. Foto: Wikimedia/Commons

 

A pesar de los grandes esfuerzos de Elise por convencer al Rey de Prusia de la conveniencia de una unión con Austria por medio del matrimonio, no pudo conseguir que cambiara de opinión. Sofía le escribió a su hermana una carta llena de tristeza: „…que no haya manera de evitar ese triste matrimonio que se le impone a la encantadora Ana sin tener en cuenta que no le va a reportar felicidad alguna… La felicidad, que como un sueño fugitivo se ha mostrado y ha dejado en su joven corazón una huella mucho mas profunda de la que creí posible…Tu le conoces lo suficiente para saber que no es facil satisfacer sus gustos y que no le sirve cualquiera para poder amar a la que ha de ser su esposa… Todas estas cualidades las reune vuestra pequeña…“ (3a)

Pero no hubo manera, Elise no consiguió cambiar los planes de boda. El Príncipe Guillermo, mas adelante el Emperador Guillermo I (*22.3.1797, †9.3.1888) dijo al respecto de esta negtiva: „Nosotros los Prusianos nos congratulamos de que Austria haya atestiguado su sumisión en nuestra capital sin haber cedido nosotros ni un ápice de poder político.“ (4)

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Archiduquesa Isabel. Foto: Wikimedia/Commons

Verdaderas espectativas tuvo Francisco José por primera vez con la Archiduquesa Isabel Francisca Maria de Austria-Este(*17.1.1831, †14.2.1903), de la rama Húngara de la familia Habsburgo. Pero a la Archiduquesa Sofía esta unión no le agradaba en absoluto ya que no quería tener ningún tipo de relacción con Hungría. El (medio) hermano de la Archiduquesa, el Archiduque Esteban Francisco Victor de Austria (*14.9.1817, †19.2.1867) Palatino de Hungría, se posicionó del lado Húngaro durante la revolución de 1848 y fue por ello monarquicamente relegado. Para que Elisabeth y Fancisco José no calleran en ideas tontas, casó a la joven viuda de forma inmediata con el Archiduque Carlos Fernando de Austria(*29.7.1818, †20.11.1874).

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Archiduque Carlos Fernando. Foto: Wikimedia/Commons

Lo que por aquel entonces la Archiduquesa Sofía no podía imaginar, y a mi personalmente me pone una sonrisita en los labios, es que ese matrimonio con Carlos sería muy feliz. La pareja tendría 6 hijos, entre ellos, el Archiduque (Federico Maria) Alberto(*4.6.1856, †30.12.1936), quien habría de tener un papel crucial en la felicidad del Archiduque Francisco Fernando. Alberto se casó con la Princesa Isabella Hedwig Francisca Natalia von Croy-Dülmen(*27.2.1856, †5.9.1931) que contrató como dama de compañia a Sofía, Condesa von Chotek, quien pasaría a la historia como la Princesa Sofía de Hohenberg.

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Archiduque Esteban. Foto: Wikimedia/Commons

Hay miles de especulaciones sobre el atentado de Libenyi. Parece ser que el joven Francisco José buscó la cernanía de la „bailarina“ Margit Libenyi, lo que acabaría desencadenando el (intento de) atentado. Margit Libenyi sería la hermana de Janos Libenyi, el sastre que llevó a cabo el atentado. Un acto de venganza.

Os voy a contar la historia completa: „Meses antes del atentado y durante un paseo por el Prater, llamó la atención de Francisco José una muchacha que se encontraba delante de un barracón de feria y que correspondía con gran intensidad a las miradas curiosas del Emperador. Para llamar aún mas la atención del Soberano, la joven bailó una ardiente y temperamental Csardars, un baile típico húngaro. El Emperador se informó sobre la muchacha y descubrió que era la sobrina de la dueña de la barraca, un tal señora Danzinger, que se llamaba Margit Libéyi y que venía de un pueblo de Hungría llamado Czakvar. Con el tiempo, y gracias a su amistad, Francisco José le pagó sus estudios de baile. 

Por aquel entonces, el hermano de Francisco José, el Archiduque (Fernando) Maximiliano, tenía en sus manos el libreto de una ópera cuya representación había sido prohibida por el Emperador. Parece ser que el Archiduque Max había contactado con la bailarina y le había prometido un papel principal en la obra si ella conseguía convencer al Emperador de que diera su consentimiento para que la obra se estrenara.  La obra se estrenó, la bailarina consiguó su papel y fue incluso tan bien valorada por el que al día siguiente de la Premiere fue nombrada miembro del ballet imperial, tomando el nombre artístico de Mizzi Langer, que sería en que usaría en adelante. 

La fama de amante del Emperador llegó a todos hasta el pueblo natal de la muchacha, donde produjo un gran revuelo. Su hermano, János Libényi, que lleno de rabia había visto como todos sus intentos para que su hermana se alejara del Emperador, se decidió a lavar su honor y el de su hermana a través del atentado contra el Emperador.

Como siguió la historia es ya conocido…

Tras las investigaciones policiales, Libényi confesó los motivos reales del atentado.

El Emperador se separó de la bailarina por este motivo, no sin antes haber „indemnizado“ tanto a ella como a su madre. Francisco José quiso incluso indultar al terrorista, pero la amenaza de dimisión de los miembros de su gobierno lo impidieron. Libényi fue ejecutado la mañana del 26 de Febrero de 1853. (5)

Por desgracia, la autora Gabriele Praschl-Bichler no aporta ninguna fuerte, por lo que este texto no puede tomarse en serio.

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Foto: Amazon.de

Gisi Gruber, una autora de novelas de los años 50 tocó este tema en una novela romántica. Si uno es capaz de leer este texto increiblemente cursi, acabará sin querer saber nada mas sobre lo que esta señora escribió sobre esta historia. Si alguien lo quiere intentar, el libro se encuentra aún en anticuarios.

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Ubald Tartaruga (Edmund Otto Ehrenfreund) Foto: Wien.gv.at

Fue por primera vez en 1922 (o sea, 69 años después!) cuando el romance entre el Emperador y Margit Libényi o Mizzi Langer se puso sobre la mesa por primera vez en manos del autor húngaro Gyula Kemény. Tampoco el inspector de policía y escritor policíaco Ubald Tartaguga (cuyo nombre real era Edmund Otto Ehrenfreund) (*12.2.1875, †21.11.1941) quería creer en un atentado político. Numerosos historiadores estan de acuerdo en que estas teorías son absurdas, y por tanto son solo tonterias en las que algunas, pocas, personas quieren creer. Sin embargo, el nombre de Mizzi Langer siguió apareciendo en la literatura.

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Paul Freiherr Gautsch von Frankenthum. Foto: Wikimedia/Commons

El primer hijo ilegítimo del Emperador Francisco José debe haber sido Paul Gautsch Freiherr von Frankenthum (*26.2.1851, †20.4.1918) quien tras estudiar derecho, entró en el Ministerio de Educación e incluso llegó en 1879 a ser Ministro de Educación, puesto que ocupó por un periodo extrañamente largo, hasta 1893. Además fue nombrado por el mismo Emperador como curador de la academia del Theresiario. En 1895 fue nombrado, nuevamente por el Emperador, como miembro de la corte. De 1895 a 1897 fue nuevamente Ministro de Educación. De 1899 a 1904 fue Presidente del Tribunal de Cuentas Mayor. Gault era conocido como uno de los hombres de mayor confianza del Emperador Francisco José. (5a)

Sobre la identidad de la que fuera madre de este señor, la autora Gabriele Praschl-Bichler nos deja otra vez sin ningún tipo de información veraz. 

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Helene Baltazzi, de casada Vetsera. Foto: Wikipedia/Commons

Parece ser que también con Helene Baltazzi, mas conocida como Helene Vetsera (*1847,†1.2.1925) tuvo algún que otro tonteo Francisco José, al menos en opinión de la autora Gabriele Praschl-Bichler. El Emperador tenía 20 años y ostentaba el cargo desde hacía dos. Al final del idilio, Helene habría recibido 3 millones de coronas como despedida. (5b)

Muy generoso para alguien tan austero como lo era Francisco José. Además, en esos primeros años como joven Emperador, estaba a espensas de su tio Fernando (*19.4.1793), ya que, aunque este ya no era Emperador, controló el dinero y en general toda la riqueza de la casa Imperial hasta su muerte. Solo entonces heredó Francisco José todo. Y Fernando no murió hasta 1875 (29.6.) Que fuera la Archiduquesa Sofía quien sustentara estos „jueguecitos“ de su hijo es bastante poco probable, pero bueno, cada uno que se forme su propia opinión.

Sea como fuere, hubiera sido bastante macabro, ya que Helene también se „entretuvo“ con el joven Rodolfo, quien habría de quitarse la vida, años depués, junto a Mary (*19.3.1871.†30.1.1889), la hija de Helene. La teoría que dice que Lo amantes se quitaron la vida por que eran padre e hija, cobra aqui nuevas fuerzas, pero seamos sinceros: ¿Alguien se lo cree?

Después de todos estos flirteos y aventuras, había llegado el momento de que Francisco José sentara la cabeza. La Archiduquesa Sofía buscaba febrilmente a la candidata ideal, a la que creyó haber encontrado en Dresde.

La Princesa Maria Sidonia Ludovica (*16.8.1834, †1.3.1862) era la elegida. Hasta ahora la

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Princesa Sidonia de Sajonia. Foto: Wikimedia/Commons

muchacha había tenido muy mala suerte con sus pretendientes ya que casi todas las propuestas fracasaron por razones de religión o política. Tampoco el Emperador Francisco José la quiso como esposa. La banal razón: no le gustaba como mujer. El destino no tenía buenos planes para Sidonia, que murió soltera a los 27 años de tifus.

Finalmente, Sofía buscó entre sus familiares jóvenes princesas casaderas. El resultado es de sobra conocido. Podéis leer también en el blog los dos grandes artículos sobre el compromiso y la boda.

Sobre el matrimonio entre Sisi y Francisco José, lo describiré en la parte 6 completamente, así que, por ahora, me saltaré esta parte.

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La Emperatriz Isabel. Foto: dorotheum.com

Los motivos exactos que propiciaron la intempestiva huida de la Emperatriz Isabel a Madeira no se conocen, aunque hay varias teorías y leyendas al respecto. Algunos biógrafos escriben que enfermó de los pulmones, pero lo que no se escribe es por qué la Emperatriz empezó a recuperarse nada mas alejarse de la corte. Otros creen que el motivo era una enfermedad venérea contagiada por su infiel esposo. Parece ser que Francisco José no siempre fue tierno y cariñoso con su dulce y joven esposa.

Sean cuales fueran los motivos, en ese momento Isabel ya era „adulta“ y se alejó cada vez mas de su esposo, quien encontraba cada vez mas asiduamente nuevas „amistades“.

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Theresia Pointinger. Foto: Huberto Pointinger

 

En 1863 el Emperador conoció a Teresa „Reserl“ Pointinger (*8.4.1846, †1928). Lo que siguió a este encuentro fue una relación de casi 10 años, además de 4 hijos.

El Emperador se encontraba de vacaciones cazando en Mondsee con su amigo el Príncipe Otto von Wrede (*8.1.1797, †10.10.1871). Este viejo palacete en el que vivió Maria Teresa era un lugar apreciado por la alta nobleza para sus estancias vacacionales, por tanto no es de extrañar que le llamara la atención aquella muchacha de 17 años. El ajustado corsé hacía que su Dirndl revelara mas de lo que seguramente a ella le hubiera gustado. El Emperador era entonces un hobre de 30 años. Pero no fué hasta Julio de 1869 que el destino quiso que se juntaran. Reserl se había enamorado perdidamente del Emperador y soñaba con él por las noches. Al principio no le reconoció cuando en Julio de 1869 se presentó en la cabaña alpina en la que ella trabajaba en verano. Tras el primer momento de shock, le invitó a pasar a la humilde cabaña. Ese cazador, que era realmente el mismísimo Emperador Francisco José, se sentó junto a ella y puso cortesmente su mano en la de ella. „Como en un trance, Reserl puso sus suaves manos entre las de el Emperador y cuando poco después sintió sus labios sobre los de ella, se encendió la pasión que tanto tiempo llevaba sintiendo ella y había tenido que controlar.“ (6)

Parece ser que „Franzl“ era un amante tierno y sentimental. O al menos esa es la opinión de Teresa Pointinger, o mas concretamente, de su biógrafo Huberto Pointinger, ya que no hay escritos de puño y letra de Teresa. Esto es la narración de una narración de una narración. Anna Nahowski tenía otra opinión al respecto, pero me estoy adelantando.

El resultado de esta pasión fueron 4 hijos:

Anton Pointinger nac. 6.4.1870
Francisca Pointinger nac. 1871
Matias Pointiger nac. 5.12.1872
Guillermina Buchwald nac. 28.5.1877 (Nacida del matrimonio con Guillermo Buchwald. Realmente debió ser hija del Emperador aunque legalmente su paternidad se le atribuyera al esposo de su madre.)

 

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Huberto Pointinger. Foto: Huberto Pointinger

Huberto Pointinger (*25.4.1961), el autor de „la Princesa de la sal“ es un bisnieto de Matthias Pointinger, el único de estos hijos que formó una familia. Georg Markus y Hugo Portisch, dos conocidos escritores e históricos, le propusieron a Huberto Pointinger que se hiciera unas pruebas de ADN. Georg Hohenberg, un sobrino nieto del Archiduque Francisco Fernando por la línea de Maximiliano Hohenberg, se prestó para este fin. La doctora Christa Nussbaumer certificó los resultados: Georg Hohenber y Huberto Pointinger NO son parientes. Por tanto, parece dudoso que el resto de los tres hermanos sean hijos del Emperador Francisco José y en general, parece dudoso también el resto de esta historia. El señor Pointinger no obstante, sigue obcecado en su versión y se denomina a sí mismo como tataranieto del Emperador. (7)

En el año 1878 el Emperador Francisco José llevaba un tiempo en una relación seria con Anna Nahowski (desde 1875) y por tanto terminó con esta supuesta relación.

Que el Emperador no le fue tampoco fiel a su nueva amante lo demuestra la siguiente historia. Mientras que el supuesto idilio con Resel estaba en pleno apogeo, Francisco José tenía otras dos amantes en Viena.

Durante 1870-1871 parece que fue Katharina Abel a quien el Emperador de echó el ojo.

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Katharina Abel. Foto: DasPhotoquarium/ebay

Según la autora Praschl-Bichler, la Señorita Abel conoció al Emperador antes de su boda y fue quien le curó el mal de amores por la Condesa Ugarte. (8)

Esta afirmación la puedo descartar YO sin lugar a dudas. Katharina Abel(*22.2.1856, †6.3.1904) nació mucho tiempo después del idilio del Emperador con la Condesa Ugarte. Fue contratada en 1868 en el Kärntnerortheater y a partir de 1871 tenía una plaza en la ópera de la corte. Durante 1880 a 1892 fue una de las bailarinas preferidas bajo la dirección de Carl Teile. Con los „regalos“ del Emperador parece que pudo comprarse una casa en Weiden. Ya que, a pesar de que apenas hay literatura sobre ella, la mayoría de los biógrafos la mencionan, puede ser que haya algo de verdad en la historia de este idilio. Sobre cuanto tiempo duró este romance, no he podido encontrar nada a pesar de mis muchas busquedas.

También durante 1870, fue Rosa Moskowitz quien le robó el corazón a Francisco José. Ella era una costurera de ropa blanca/ropa interior en el Hofburg de Viena. Se supone que este romance duró unos 3 años, hasta que ella „de pronto“ se retiró para llevar una vida totalmente privada.

Y aqui es donde la historia se divide: Mientras que Katrin Unterreiner escribe que Rosa se casó mas adelante con el Conde Andreas Zichy, Pratschl-Bichler escribe que Rosa tuvo una hija ilegítima llamada Bobarle Margarete Braun. (14) Esta hija se casaría con el tiempo con el Conde Andreas Zichy. Tras su divorvio, ella se mudó a Paris y recibió hasta el año 1918 una renta de la embajada austríaca. Después se volvió a casar con un americano llamado Miles que era un representante de la cámara de comercio internacional en Basilea. Tras enviudar de Miles, se volvió a casar con un tal Señor Rogers. (9) Por desgracia, ni Gabriele Praschl-Bichler ni Katrin Unterreiner nos ofrecen notas literarias sobre el tema. Tampoco en la literatura posterior que se escribió sobre Francsco José, se explica nada mas acerca de esta Rosa Moskowitz, mas allá de nombrarla. Una pena, la verdad…

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Anna Nahowski. Foto: Wikimedia/Commons

Mucho mas detallada y reveladora fue la relación con Anna Nahowski (*1860, †23.3.1931) quien escribió un diario (que fue publicado) sobre esta relación. Anna fue la única que dió a luz a un bebe que fue „publicamente conocida como la hija secreta del Emperador“: Helene Nahowski, de casada, Berg. Pero empecemos desde el principio: 

Fue la el 8 de Mayo de 1875 sobre las 6 de la mañana cuando Anna, que por aquel entonces apenas tenía 15 años y estaba casada con un truhan, se encontró en el parque del palacio de Schönbrunn a un „oficial“ del estado que la miraba el busto descaradamente y se la comía con los ojos. Incluso al pasar de largo uno junto al otro, el guapo oficial se giró a mirarla. En ese momento Francisco José era un hombre de 45 años. Su sirvienta, Lini, le reveló a Anna que ese no era un oficial cualquiera, si no el Emperador de Austria en persona. Anna se sonrojó y, puesto que era muy infeliz en su matrimonio, comenzó a intentar volver a coincidir con el Emperador en sus paseos matutinos, cosa que de hecho consiguió.

El 24 de Junio de 1875 anotó en su diario: „Yo estaba sentada en un banco de piedra junto a Lini en el bosque, el Emperador llegó por el camino y se sentó en el banco de al lado. Tras un par de minutos, se levantó y se acercó a mí. Los latidos de mi corazón eran bien audibles. Se quedó de pie frente a mi, me saludó y me dijo: „Usted pasea muy a menudo.“ Me levanté del banco mientras el color rojo tintaba mis mejillas. Si Majestad, es que todo es muy bonito aqui, contesté medio anonadada. „¿Seguramente vive usted en el campo por aqui cerca?“ me preguntó. No Majestad, en vivo en Viena. „¿Como? Pues entonces tendrá usted que despertarse extremadamente pronto, ¿no? Estoy acostumbrada a levantarme a las 4 de la mañana, salgo siempre a pasear muy temprano. ¿Donde vive usted? me siguió preguntando. En el Neubau, fue mi respuesta. ¿Estará usted aqui cada día? Si, siempre que haga buen tiempo. El inclinó la cabeza, saludó y se fue. He podido admirar sus ojos azules por bastante tiempo y me enantan! Que tonta sería si me enamorara de él, no, lo que me gusta es que es el Emperador. Me halaga que yo le guste.“ (10) 

El 26 de Junio de 1875 se besaron por primera vez. No pudo haber sido mas cursi: bajo la lluvia. Los días que siguieron también se acercó Anna hasta el palacio de Schönbrunn para „darle mimos“ al Emperador. El se comportaba como un loco según ella. A veces totalmente empapado, por que llovia a cántaros, y siempre solo. Los encuentros eran cada vez mas intensos. Inclusó llegó a desabrocharle el vestido para poder „admirarla de cerca“ y se ofendió por que Anna no quiso seguir. En medio de la soledad del parque tirolés, su dama de compañía vigilaba mientras tanto los caminos. A Anna le remordía la conciencia, pero estaba enamorada. Tuvieron que pasar 3 años antes de que llegaran a tener su primera vez juntos.

El dinero empezó a fluir por primera vez, así que ella empaquetó sus cosas y en el año 1879 se mudó muy cerca del palacio de Schönbrunn para que el Emperador pudiera visitarla diariamente. Ella no debía llevar corsé cuando él llegara y a ser posible estar „ya tumbada en la cama“, esas eran las condiciones. Anna se quejaba de esto en su diario, pero al final hacía todo como „Él“ quería. Se divorció de su primer marido y se casó con Franz Nahowski.

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Alban y Helene Berg. Foto: absw.at

Anna tuvo 4 hijos. Su hija Carlota es con toda seguridad de su primer marido. Los que son de gran interés son los otros 3 hijos, Anna, Helene y Francisco José. Su hija Anna si podría ser una Nahowski verdadera, pero sobre esto también hay rumores.  Anna escribió que „ella tiene exactamente la misma cara que Nahowski.“ (11f)

Vamos a empezar por su hijo Francisco José, que nació el 10 de Diciembre de 1889. Desde la muerte del Príncipe Rodolfo (30.1.1889) el Emperador no había vuelto a visitar a Anna. Ya hacía tiempo que él había comenzado su relación con Katharina Schratt y había cambiado a Anna por ella.

Aunque hay muchos biógrafos que están

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Anna Nahowski (de pie) con sus „hijos Imperiales“ Helene (sentada) y Francisco José (sentado detrás) Foto: PressReader, Kurier

seguros de que Francisco José, llamado así en honor a su „padre“ (aunque el esposo de Anna también se llamaba Francisco) no podía ser hijo del Emperador, el muchacho creyó durante toda su vida que si lo era. Fue un pintor con talento pero por desgracia siempre tuvo una salud muy debil. Ya desde joven tuvo que ser tratado por problemas psicológicos. En las celebraciones del 100 aniversario del nacimiento del Emperador el 18 de Agosto de 1930, Francisco José se cortó el dedo meñique de la mano con una cuchilla de afeitar y lo depositó a modo de ofrenda sobre el sarcófago del Emperador en la cripta de los Capuchinos en Viena. Fue ingresado con un diagnóstico de esquizofrenia en la clínica Steinhof, lugar que no pudo abandonar por mucho tiempo. Tras ser dado de alta, se refujió en la casa de campo de Helene Berg en Estiria, en cuyos brazos murió en 1942. Vamos a volver mas adelante a esta historia, asi que mantengamos a Francisco José en mente.

Vamos a centrarnos ahora en la „hija“. Helene Berg nació en Viena el 29 de Julio de 1885.

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Helene Berg. Foto: mugi.hfmt-hamburg.de

En 1906 conoció a Alban Berg (*9.2.1885, †24.12.1935) que era un conocido compositor y ambos se casaron en 1911. Se la consideraba hija del Emperador Francisco José aunque oficialmente era hija de Franz Nahowski. Durante toda su vida, Anna nunca habló publicamente sobre su relación con el Emperador; incluso su diario estaba a buen recaudo y solo se publicó tras la muerte de Helene (30.8.1976). Y a pesar de este silencio sobre la paternidad de su hija, Helene es incluso a día de hoy la única hija ilegítima y publicamente reconocida del Emperador Francisco José.Ni Anna, ni Helene ni Alban confirmaron o desmintieron nunca los rumores.

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Hans Lebert, Foto: Bildarchiv ÖNB

Sobre la hija Anna (*20.1.1883, ?) no he podido averiguar nada mas. Solo que se casó con un tal señor Lebert y que tuvo un hijo, Johann, al que llamaban Hans. Hans Lebert (*9.1.1919, †20.3.1993) un conocido escritor, es nombrado en el libro de Hugo Portisch y Georg Markus. En el, se lee sobre 2 hijos del Emperador y Anna Nahowski. “ En este caso, al contrario que en el caso Pointinger, no era necesario un análisis de ADN. Las pruebas e indicios hablan por sí mismos.“ (11a) En la biografía de Alban Berg se puede encontrar a una Anna Lebert que estuvo a su lado en el momento de su muerte. (11b)

Hans Lebert cuenta que el sobrino de Alban Berg, Erich Alban Berg, posee una cinta de audio en la que se puede oir la voz de Helene Berg el 18 de Febrero de 1973 en la que ella dice: „A Franzl le mandó él un reloj, el Emperador, en el que había una imagen del Emperador de joven con la misma cara alargada y delgada que Franzl también tenía…“(11c) Con Franzl se refiere a Francisco José hijo, o sea, el hermano de Helene. Es decir, ese hermano que se cortó el dedo en la cripta imperial y que fue internado en un psiquiatrico. Bastante extraño, ¿no os parece?

El audio seguiría: „Mas adelante, cuando ya éramos adultos, íbamos caminando por la Maximstrasse en dirección a casa, Mama en el medio, y de pronto pasó el Emperador en carruaje y llevando su Tschako (sombrero militar con visera) por nuestro lado, y ahí fue cuando quedó en shock. Durante todo el trayecto hasta la Gloriettegasse que ya el coche giró, iba dado la vuelta y siguiéndonos con la vista.“ (11d)

Esta escena descrita personalmente por Helene Berg, aparece también la biografía de Anna Nahowski: „Corría el año 1902 cuando yo caminaba con mis hijas Helena y Anna desde la ciudad subiendo por la Maxingstrasse en direción a casa. Una corriente maravillosa que yo conocía perfectamente, me hizo mirar hacia atrás. El Emperador se acercaba hacia nosotras en su carroza descubierta. Me miró a mí a las niñas con alegría y cambió su posición de manera que estando sentado, su cabeza estaba girada en nuestra dirección y así siguió hasta desaparecer por la Glorietengasse.“ (11e)

Quiero hacer hincapié en que la grabación de la conversación de Helene Berg con su sobrino data de 1973. El libro sobre el idilio del Emperador Francisco José y Anna Nahowski fue publicado por Friedrich Saathen en 1986 y consta casi en su totalidad con citas textuales del diario. Es por tanto posible que Helene tuviera aquella escena grabada claramente en su memoria cuando mantuvo esa conversación con su sobrino. Al fin y al cabo, en el momento en que sucedió, Helena tenía 17 años.

A pesar de que la historia entre la quinceañera Anna y el Emperador de 45 años comenzó de forma romántica, acabó de forma seca y abrupta. La Emperatriz Isabel nunca supo de esta historia con Anna. Francisco José tuvo muchísimo cuidado en no tener ningún encuentro ni contacto con Anna mientras su esposa estuviera presente. Si durante algún paseo por el parque se encontraban „por casualidad“, él disimulaba sin apenas posar su mirada en Anna.

Fridrich Freiher vonMayr, Director General del fondo financiero de la Familia Imperial, le ruega acuda a una cita en su oficina en el Hofburg, Schweizerhof, para una entrevista oficial. (12) Esa fue la fria targeta de visita que recibió Anna de su sirvienta. Al visitar Anna a Freiher von Mayr unos días después, recibió un documento para firmar. Antes, ella debía elegir una suma de dinero, un cheque en blanco que quedaba a su completa y libre elección. El romance acabó de esta forma tan lapidaria. Anna Nahowski eligió bien: 200.000 florines, con los que quedó bien compensada.

El documento que tuvo que firmar decía: „Confirmo por la presente que he recibido como regalo de su Majestat el Emperador, la cantidad de 200.000 florines. Así mismo, juro guardar silencio perpetuo sobre cualquier encuentro con su Majestad. Anna Nahowski, Viena, 14.5.1889.“ (13)

14 años de la vida de Francisco José borrados de un plumazo.

Anna sabía que en aquel momento, Katharina Schratt ya había aparecido en la vida del Emperador. La ponía enferma ver al Emperador pasar por delante de su ventana para ir a la casa de Katharina. Anna se enfureció sobremanera cuando Katharina tuvo la desfachatez de ir a visitarla para preguntar si querrían venderle su casa.

Hasta el final de sus días esperó Anna una señal o una explicación. Ella nunca superó esta ruptura. Hasta el final de sus días, siguió amando al Emperador de manera incondicional, lo que hizo que su matrimonio fuera un infierno. Franz Nahowski bebía demasiado y maltrataba a su mujer de una manera brutal. Anna sufrió pero siguió amando. Incluso cuando „él“ (Siempre se refiere al Emperador como „él“) había muerto hacía mucho. Anna sobrevivió al Emperador 15 años. Está enterrada en el mismo cementerio que Katharina Schratt. Una jugarreta del destino, que su más odiada rival este eternamente descansando cerca de ella.

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Katharina Schratt. Foto: Wikimedia/Commons

Katharina Schratt (*11.9.1853, †17.4.1940) es la última (a menos que se sepa) y mas conocida amante del Emperador.

Aún hasta nuestros días llega con fuerza el rumor de que incluso llegaron a casarse. En la revista histórica History Magazin von Kurier puede leerse los siguiente: „Levantó una gran polvareda la cuestión de si el Emperador y la “ distinguida señora“, como era conocida, estaban casados, sobretodo cuando fueron destruído por la Sede Episcopal los „registros de matrimonio“ en Marzo de 1938. Ya que la Iglesia temía que hubiera indiscecciones por parte de los Nazis que estaban a punto de entrar en el país, no hay ninguna prueba escrita de ese matrimonio que tantas veces se ha creido que tuvo lugar. Lo que si hay son declaraciones de testigos creibles que afirman haber visto esa inscripción en el libro antes de que fuera destruido. Uno de aquellos que lo constató, fue el conocido politólogo Norbert Leser. Y para el gran conocedor de los Habsburgo Adam Wandruszka „no hay ninguna duda, debido a los hechos, de que Francisco José y Katharina Schratt estaban casados.“ (13a)

Que cada uno crea y piense lo que quiera. Yo no voy a hacer mas comentarios a este respecto.

La Schratt, como se la conocía popularmente en Viena, conoció al Emperador por

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Zar Alejandro III. Foto: Wikimedia/Commons

primera vez en un baile. Como actriz del Burgteather y miembro mas prominente del Hofburgteather, ella era invitada de todas las grandes fiestas de la capital. Por tanto, el „baile de los Industriales“ en 1885, era una cita casi obligada para los dos. La Emperatriz Isabel vió a Katharina durante una cena con el Zar Alejandro III de Rusia(*26.2.1845, †20.10.1894) ya que los artistas fueron invitados a la misma después de la actuación en el Teatro. A la Emperatriz le llamó la atención el hecho de que la actriz compartiera muchos intereses con el Emperador. Sisi se daba cuenta de que su esposo se sentía solo y ya que también representaría una liberación para ella, propició enseguida la relación entre ambos. En ese momento el Emperador tenía 55 años, la Schratt, 32.

La Emperatriz Isabel no podía, sin embargo, contenerse en sus poesías de hacer burla y mofarse. Llamaba a la Schratt „gordita“ y se burlaba de ella en sus poesías sobre Oberon (uno de los personajes del Sueño de una noche de verano de Shakespeare)

Tu ángel gordo ya llega
en verano, con las rosas.

¡Ten paciencia, mi Oberon!
y no hagas tantos aspavientos!

Ella llega con su mantequera, 

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Imagen de Oberon según Shakespeare. Foto e ilustración: Melisa Findley


y dejará que le preparen manteca,

se moja los cabellos con Cognac
y al final, hasta aprenderá a montar.

Se apreta la barriga en el corsé,
hasta que se salten todas las juntas.
Se mantiene recta como una tabla,
y „monea“ otras cosas.

En la casita de los geranios,
donde todo es bonito y reluciente,
parece que todo son titanias,
la pobre gorda Schratt. (13b)

Esta poesía la conocemos gracias a la Condesa Marie Larisch-Wallersee (*24.2.1858, †4.7.1940) y, según Brigitte Hamann, puede ser auténtica. Sin embargo, la Emperatriz no escribió esta poesía burlona en sus diarios poéticos. Otra en cambio, si:

Lo que hace Oberon, no le interesa a Titania,
su lema es: no avergonzarse mutuamente.
Uno devora cardos y castañas,
pues quiere ser ella quien se los ofrezca. (13c)

Katharina resultó ser un gran golpe de suerte para el Emperador. Rapidamente se organizaron paseos diarios y ella le siguió a Ischl y al lago Wolfgangsee. En Ischl se compró una Villa que quedaba a unos 20 minutos de camino, hecho que no incomodó a ninguno de los dos. 

El envejecido Emperador floreció. Era feliz, seguramente por primera vez en su vida. A pesar de que la la Schratt mantuviera otros amoríos a la vez, siempre fue la amiga mas leal del Emperador. Francisco José sabía de estos amoríos, por que en varias de las casi 900 cartas entre ellos que se conservan, reacciona de manera bastante celosa.

Con los estándares actuales, se le pueden confirmar a la Schratt 3 aventuras:
El Conde Johann (Hans) Wilczek (*7.12.1837, †27.1.1922)
El Rey Fernando I de Bulgaria (*26.2.1861, †10.9.1948)
y su colega el actor Viktor Kutschera (*2.5.1863, †20.1.1933)

 

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Conde Hans Wilczek. Foto:  Wikimedia/Commons

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Rey Fernando I de Bulgaria. Foto: Wikimedia/Commons

De cualquier forma, la relación se enfrió tras la muerte de la Emperatriz Isabel de manera clara y durante 1900/1901 no hubo ningún contacto, ya que había descutido con el Emperador. Pero Francisco José ya no sabía estar sin Katharina y así comenzó de nuevo la incontable correspondencia y las horas y horas de paseos.

„De todas las personas que se comportaban tal y como exigían las complicadas formas de la diplomacia buscando quien sabe que tipo de ventajas, entre todas aquellas personas con las que había que ser precavido, incluso si eran consejeros oficiales, encontró el Emperador a una persona que le hablaba tal y como se le ocurría en el momento, que no quería sacar ningún provecho de su cercanía, con quien poder ser uno mismo sin miedos. ¡Que gran consuelo para quien se sentía tan aislado y solitario! Y esta persona tenía el maravilloso talento de conversar de forma cautivadora y comentarle al Emperador tantas cosas que, por su estatus, él desconocía.

Aún a día de hoy sigue sin estar claro si

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Viktor Kutschera. Foto: Wikimedia/Commons

la relación entre ambos era de caracter pasional o si fue algo mas platónico. Yo personalmente, creo que aqui había algo mas. Al leer esta historia, os habréis dado cuenta de que Francisco José era „muy activo“. Y permitidme el comentario: con 55 años no se convierte uno en una ruina!

Ya no se puede demostrar nada actualmente, pero si es verdad que la extensa correspondencia que queda entre ellos si que deja entrever algo.

„Me hace inmensamente feliz que – como me decís – vuestra Majestad sueñe conmigo. Como me gustaría poder estar realmente sentada de noche en la cama de vuestra Majestad. Besos con el pensamiento en las manos y la boca. “ A lo que el Emperador contestó: „… que me conceda usted audiencia en la cama tal y como me lo ha prometido.“ (16)

Katrin Unterreiner escribe: „Katharina Schratt no fue nombrada en el testamento de Francisco José. Pero los disposiciones recientemente descubiertas, en las que el Emperador deja a Katharina Schratt 2,5 millones de coronas – unos 11 millones de Euros hoy en día – además de una valiosa colección de joyas y un palacete en la Ringstrasse, parecen hablar claramente de que estamos ante algo mas que de una amistad, ya que esto sería casi impensable. (16a) 

Otra „prueba“ son las líneas que el Emperador escribe sobre la „semana tranquila“, como Francisco José denomina a la menstruación, que por supuesto, la aún joven Katharina seguía teniendo. Parece ser que Katharina pasaba toda esta semana en su cama, aunque no parece que estuviera demasiado enferma, ya que recibía al Emperador en Negligé. Francisco José escribe sobre lo agradable de esas horas tan llenas de confianza.

No todas las cartas de la Schratt se han conservado, pero si las que iban dirigidas a ella. Cualquiera que les dedique tiempo se dará cuenta de que con el tiempo se van haciendo mas y mas íntimas. Si al principio el Emperador la escribía como „mi muy distinguida señora“,  esto pasó a „mi querida y distinguida señora“ y de ahí a „mi muy querida amiga“. Él siempre la llama de usted y termina sus cartas con un „su fiel y entregado Francisco José“. 

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El Emperador Francisco José y Katharina Schratt. Foto: Wikimedia/Commons

El Emperador nombra a la Schratt en casi cada carta que le dirige a su esposa la Emperatriz Isabel. Se la llama „la buena amiga“ y en una de estas cartas, Francisco José le ruega a Sisi que no intente convencer a Katharina de que va ya a hacer curas, ya que ella (Sisi) parece agotada y sería capaz de hacer que „la buena amiga“ se fuera con ella. A Katharina le escribe el Emperador pidiéndole que no tome a la Emperatriz demasiado en serio ya que tiene un aspecto desolado y es mejor que no toque con ella el tema de la salud. 

En estas líneas se puede entrever que el Emperador no puede separarse de su „Ángel-Sisi“ y se lo dice sin tapujos a Katharina. La Schratt aspiraba a ser como la Emperatriz Isabel en todos los aspectos: La figura, el peinado, la ropa – tarea imposible y en la que fracasó estrepitosamente.

Quien quiera entretenerse con las cartas del Emperador Francisco José a Katharina Schratt, puede hacerlo usando el libro de Brigitte Hamann. Yo he elegido esta, que me parece encantadora, y aunque en principio trata de nimiedades, revela bastantes aspectos de la intimidad del Emperador:

“ Ischl, 16 de Julio de 1891.

Hoy, mi mas apreciada amiga, realmente solo unas líneas para agradecerle de la manera mas efusiva su cariñosa y buena carta del día 13, que recibí aqui antes de ayer, y para decirle que, si usted lo permite, me presentaré delante de la Felicitas mañana a las 9 seguramente a caballo, aunque no será tan alto ya, que es solo un pony. Espero que no sea una hora demasiado temprana, ya que me imagino que los queridos pequeños no le dejarán demasiado tiempo para dormir. Ayer muy temprano inspeccioné el nuevo pasadizo sobre el Ischl (rio Ischl) desde la parte de atrás y llegué hasta la pequeña portezuela.Pasando por el camino de la Poststrasse en dirección contraria, vi la verja que se ha colocado para evitar a los ladrones, asesinos y demás pedigüeños y los nuevos portones en la parte delantera de la casa. No se veía a ninguno de los habitantes de la casa, solo en una de las ventanas de los niños que estaba abierta, se veían canarios y frailecillos. Puede usted saber cuanto me alegro de volver a verla mañana, ya que le deseo una muy buena noche que sea lo mas tranquila posible y en mis pensamientos le mando incontables besitos y quedo siendo su fiel y entregado
Francisco José“(17) (Aclaración, en el original utiliza una palabra para referirse a los besitos o mimos, Stricherln 17a)

Y así, con estos besitos  que le mandó Francisco José a Katharina, doy por terminada esta quinta parte.

Si se cuentan todos los hijos ilegítimos, nos salen 8. Una cantidad enorme que podría ser cierta, si se pudiera demostrar.

 

~Marie~

– Maria José –

 


 

Notas legales:

Derechos del texto: Marie Festetics, Friederich Weissensteiner, Michael und Karl Vocelka, Brigitte Hamann, Katrin Unterreiner, Joseph Caché, Gabriele Praschl-Bichler, Hubert Pointinger, Hugo Portisch, georg Markus, Friedrich Saathen, Hermann Mailler

Derechos de imagen: billerantik.at, Wikimedia/Commons, amazon.de, dorotheum.com, Hubert Pointinger, ebay.at/DasPhotoaquarium, absw.at, mugi-hfmt-hamburg.de, PressReader Kurier, Bilarchiv Österreichische Nationalbibliothek, wien.gv.at, Melissa Findley

 


 

Notas Literarias

1 – S. 46 – 47,2 – S. 66
Friedrich Weissensteiner
Ich sehne mich ehr nach dir – Frauen im Leben Kaiser Franz Josephs
Amaltea, 2 edición 2012

3 – S 121
Michaela und Karl Vocelka
Franz Joseph I – Kaiser von Österreich und König von Ungarn 1830 – 1916
C.H. Beck, 1 Edición 2015

3 – S. 25, 13b – S 511/12, 13c S. 512
Brigitte Hamann
Elisabeth Kaiserin wider Willen
Amalthea, 11 Edición, 1992

 

4 – S. 36, 5a S. 92
Katrin Unterreiner
Kaiser Franz Joseph 1830 – 1916 Mythos und Wahrheit
Christian Brandstätter 1. Edición 2006 (solo disponible en anticuarios)

 

5, 5b – S. 162 – 164, 8 – S 162, 9 – S. 164, 14 – S. 166
Joseph Cachée, Gabriele Praschl-Bichler
Sie haben´s gut, Sie können ins Kafeehaus gehen!
Amalthea, 1 Edición 1994

 

6 – S. 31
Hubert Pointinger
Die Salzprinzessin: Die geheime Gelibte Kaiser Franz Josephs
Ueberreuter, 1 Edición, 2007

 

7 – S. 101/2, 11a – S. 137, 11c – S. 140, 11d – S. 140
Hugo Portisch, George Markus
Unter uns gesagt: Begegnungen mit Zeitzeugen
Amalthea, 1 Edición, 2008

 

10 – S. 42, 43, 11 – S. 146, 12 – S. 141, 13 – S. 144, 11e – S. 151, 11f – S. 81
Friedrich Saathen
Anna Nahowski und Kaiser Franz Joseph
Hermann Böhlaus, 1 Edición 1986

 

11b – S. 217
Wolfgang Gratzer
Zur „wunderlichen Mystik“ Alban Bergs
Boehler 1 Edición 1998 (solo disponible en anticuarios)

 

15 – S. 90
Hermann Mailler
Frau Schratt
Steffel 1 Edición 1947 (solo disponible en anticuarios)

 

13a – S. 87, 16 – S 86, 87
History Revista de Historia
Kaiser Franz Joseph I – Por el 100 aniversario de su muerte
Ya no está disponible

 

16a – S.112, 17a – S. 112
Katrin Unterreiner
Kaiser Franz Joseph – Mythos und Wahrheit
Brandstätter, 1 Edición 2015 (Nueva versión)

 

17 – S. 251
Brigitte Hamann
Meine liebe, gute Freundin! Die Briefe Kaiser Franz Joseph an Katharina Schratt
Ueberreuter 1 Edición, 1992 (Solo disponible en anticuarios)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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