Semana imperial en Mödling

Antes de pasar a la traducción del texto original que escribió Sisi hace un año, me gustaría escribir unas palabras en referencia a estos días que ella os relata. Fue la primera vez que tuve el honor de acompañar a mi emperatriz en uno de sus muchos actos y fue algo realmente especial.

Yo había conocido a Sisi unos meses antes en Merano, mas concretamente, el 15 de Octubre de 2016. Nunca olvidaré la primera vez que la ví. Estaba preguntando en la recepción del palacio de Trauttmansdorff a que hora llegaría Sisi y la recepcionista me dijo: „Dése la vuelta“. Y allí estaba ella, llevando un precioso traje morado y con una gran sonrisa. Mi mandíbula casi golpeó el suelo. Tuve la suerte de que al hacer un tiempo tan malo, estaba lloviendo y había niebla, apenas había gente en el palacio, así que podría decir que tuve a la emperatriz casi para mí sola. Tras pasear con ella por varias salas del palacio, de hacerle mas o menos 1000 fotos y de intercambiar nuestras respectivas páginas de Facebook, llegó la hora de la despedida.

Después, seguimos manteniendo el contacto via internet. Un día, Sisi me comentó que a primeros de Diciembre se iba a celebrar la semana imperial en Mödling, donde habría varios actos y visitas y que incluso habría un baile. Cuando me preguntó que si me gustaría asistir para poder ayudarla a vestirse y prepararse, además de estar pendiente de ella en el transcurso de la jornada, (llevaba toda una corte de damas con ella, pero ellas tenían que ocuparse de sí mismas) me puse a dar saltos de alegría. ¡Claro que me gustaría! ¡No me lo podía creer! ¡Yo ayudando a la emperatriz!

Tras pasar el Viernes en Viena (llegué desde Suiza por la mañana) acudí a Mödling sin saber muy bien que me esperaba, pero con toda la ilusión por poder ver a mi emperatriz de nuevo. Cualquier cosa que me hubiera imaginado se quedó corta para lo que viví.

Todo lo que vimos e hicimos os lo cuenta ella en su relato, pero yo, desde mi humilde punto de vista, os cuento que fueron unos días mágicos. Si por algún momento pensé que quizás al verlo desde bambalinas se iba a perder un poco la mágia, no pude estar mas equivocada.

Ver a Sisi prepararse para su papel es algo indescriptible. No es ponerse un vestido y peinarse bien. No. Ella pone atención al mas mínimo detalle, cada prenda u objeto que se pone debe ser historicamente correcto. Todo tiene que ser de acuerdo al momento y lugar al que va a asistir. Su inmenso conocimento de la etiqueta y el protocolo de la época es fascinante. Nuestra Sisi se viste como una emperatriz, habla como una emperatriz, se mueve con la elegancia y distinción de una emperatriz, sabe bailar y montar a caballo… Estar con ella es como vivir la historia tal como fue. Pensaréis que lo digo por decir, pero no. Si no fuera así, no se le abrirían tantan puertas, no podría visitar y hacer sesiones fotográficas en tantos lugares que no son accesibles a nadie mas.

Poder asistir junto a ella a tantos lugares fue increible, pero el baile imperial fue directamente un sueño. Hombres con elegantes y vistosos uniformes, damas con preciosos trajes, tanto de época como vestidos de gala actuales, la banda tocando valses en directo… Por mucho que escribiera, no podría relataros todo.

Además, esa noche conocí también a nuestra Marie, cuya capacidad de trabajo, su incansable dedicación, su increible „savoir faire“ y su perseverancia, tanto me maravillan. Yo cariñosamente la llamo „la abridora de puertas“, ya que es increible las locaciones para fotos que puede llegar a conseguir.

También quiero desde aqui mandar un cariñoso saludo a la corte de la emperatriz que tan bien me acogió y que tantos buenos momentos me regaló.

Desde esos días he tenido el honor de acompañar a Sisi y a Marie en varias ocasiones, y siempre han sido días divertidísimos, llenos de anécdotas y de risas. He visitados lugares que ni podía imaginar poder ver algún día y he aprendido miles de cosas. Pero sobre todo he podido conocer a dos personas maravillosas a las que tengo el privilegio de poder llamar amigas. Así que desde aquí, mi agradecimiento mas sincero a Sisi y a Marie por todo lo vivido y por todo lo que nos queda por vivir. ¡Os quiero mucho chicas!

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Foto: Sternenkaiserin.com

~Maria José~

 

                                             SEMANA IMPERIAL EN MÖDLING

 

En agosto del año pasado (2016) recibimos el emperador y y una invitación de la ciudad de Mödling y de los Mobilistas Tradicionales de Mödling (Mödlinger Traditions-Mobilisten) para asistir a las celebraciones navideñas de los regimientos. En septiembre y de forma repentina, se sumaron a estas celebraciones,  la invitación a un baile imperial, con lo que de un paseo en carruaje, pasamos a celebrar un programa de 3 días junto a corte que nos acompañaba.

  • Laxenburgo
  • Mayerling
  • Heiligenkreuz
  • Templo de los Husares

Todo el que me conoce, sabe cuanto me gusta cambiar de traje a menudo. Así que me encontraba frente al gran reto de diseñar y coser toda una colección de trajes de invierno en dos meses. Normalmente la mayoría de los actos a los que acudo tienen lugar en verano, por lo que estoy mas acostumbrada a lidiar con el calor y con algún chaparrón. Pero para afrontar temperaturas bajo cero y nieve, la verdad que me faltaba experiencia. 

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Foto: Sternenkaiserin.com

Ahora necesitaba ropa para soportar el frio del invierno durante tres días. Y además, en aquel tiempo no se llevaba el mismo traje todo el día.

Para ser sincera, me faltaba de todo, empezando por ropa interior cálida e históricamente adecuada, a botas de invierno con interior de lana, guantes, manguitos, gorros. Casi nada de lo que poseía lo podía usar en invierno.

La cantidad de trabajo que esta tarea me supuso, ya os la podréis imaginar. Como todos sabréis, toda mi ropa la coso yo y solo muy de vez en cuado encuentro alguna prenda ya hecha que pueda usar. Basicamente siempre me hago trajes imitando los originales de la emperatriz o los que usó Romy Schneider en las películas de Sissi.

Llegamos a Mödling el 8 de diciembre desde casi todos los puntos cardinales. El primer día lo pasamos descargando los coches. Después de colocar todo de la mejor manera posible, y solo quien haya tenido que colocar 9 trajes históricamente correctos con todos sus complementos en una habitación de hotel podrá comprenderme, nos preparamos para la primera excursión.

 


                                                                    Jueves

                                                   Palacio de Laxenburgo

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

La ciudad de Laxenburgo nos concedió permiso para fotografíar en el antiguo palacio, así que nos dirigimos al palco imperial del antiguo teatro y después paseamos por el parque.

 

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

La visita al palco imperial fue tan inesperada que no llevabamos trajes de noche, pero disfrutamos mucho las vistas desde allá arriba. Casi daba la sensación de que si permanecías totalmente en silencio, podrías oir las suaves notas de un violín cuya melodía desapareció mucho tiempo atrás…

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

El palacio en sí esta completamente vacio, pero aún se puede disfrutar viendo sus preciosos suelos de parquet, los estucos del techo y las antiguas calefacciones.

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

Ya que el tiempo era mejor de lo que esperabamos, me decidí a dar un paseo por el parque, arrastrando, como siempre, a toda la corte tras de mí.

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

Podéis imaginaros que para ello, necesitaba llevar ropa lo bastante cálida, así que llevé un traje de pesado terciopelo verde, un gorro de piel de zorro y un manguito a juego, que todo junto, pesaba casi 15 kilos!

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

¿Y? ¿Quien de vosotros reconoce este traje?

Romy Schneider lo llevaba cuando recibió al Conde Andrassy en audiencia.

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

El emperador con toda su corte se nos unió a medio camino y todos juntos caminamos la última parte del recorrido por el parque.

 

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Foto: Sternankaiserin.com

 

A media tarde visitamos en mercadillo de navidad en el palacio y allí fuimos cordialmente recibidos por todos los presentes. El alcalde de la ciudad nos invitó a cenar y juntos pasamos una agradable velada en Laxenburgerhof.

 


                                                                     Viernes

                                                        Templo de los Husares

El viernes, y gracias a un permiso especial de la ciudad de Mödling, pudimos visitar el Templo de los Husares.

 

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Foto: Sternankaiserin.com

 

Quizás no lo sepáis, pero el Príncipe Heredero Rodolfo pasaba mucho tiempo aqui e incluso intentó que Mizzi Kaspar cometiera suicidio con él un año antes de la tragedia de Mayerling. Por suerte ella no accedió. Mizzi vivía en Mödling por aquel entonces.

Desde esta pequeña colina se divisa una preciosa vista sobre la ciudad.

El programa de ese día incluía la colocación de una corona de flores en la cripta.

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

Por tanto, estaba claro que debía llevar un traje de color oscuro. Elegí un vestido gris oscuro con una cola sencilla, un gorro de piel en tonos plateados y un manguito a juego, tal y como era la moda entonces. Un traje que pertenece a la época tras la muerte de Rodolfo ya que para mí, este lugar que la emperatriz tantas veces visitó  tras la muerte de su hijo, estará para siempre unido a él.

 

Quiero hacer aqui una pequeña aclaración. En la vida real yo nunca llevaría pieles, pero para esta ocasión, habría sido historicamente incorrecto llevar piel artificial. Por esta razón pregunté a mi familia, busqué en mercadillos y conseguí encontrar 3 pieles realmente muy antiguas.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

La primera pregunta que me hice fue: ¿se puede lavar una cosa así? realmente no, así que para empezar, los colgué al aire libre durante días para eliminar los malos olores y las polillas. Los nebulosos días de otoño son perfectos para esto. Después, usé tijeras y un escalpelo para cortar los trozos necesarios. Hasta aqui todo bien pero aqui llega la siguiente pregunta: ¿Como se cose este material? Esto os lo contaré en alguna ocasión ya que hay un par de trucos con los que conseguir que una chaqueta, que tenía mas de 50 años y que de otra manera habría acabado en la basura, se transformara en calida ropa para una emperatriz. 

Por la noche nos esperaba para cenar el alcalde de Mödling, Hans Hinter, y su encantadora Karin.

¿Que debe ponerse una para una cena? Para la ocasión por supuesto que no un traje de baile, pero tampoco un traje de diario que hubiera resultado demasiado sencillo. Y así llegamos al siguiente vestido:

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Un traje de gala en seda gris azulada, decorado con terciopelo y encaje, una chaqueta a juego y ya que habíamos vuelto a los tiempos de la crinolina, que es mi favorito particularmente, necesitaba también una capa de terciopelo. 

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

 

Como siempre que nos juntamos toda la familia bávara, la noche estuvo llena de diversión. Lo pasamos en grande con Mami y Nené además de mi cuñado favorito, que habían viajado expresamente desde Múnich para que celebraramos juntos el baile del Sábado por la noche.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Tras un día estupendo, aunque muy largo y frio, caimos todos rendidos de cansancio.

 


                                                                        Sábado

                   Mayerling, Heiligenkreuz, Dragonenritt y el Baile imperial

El sábado empezó muy temprano. El peinado, maquillaje y el vestido tardan unas dos horas y media mas o menos en estar listos. Primero nos recogieron 3 carruajes que nos llevaron a pasear por la ciudad y también acudimos a una misa en la iglesia parroquial.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

 

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

Ya que contaba con que al ser carrozas abiertas, íbamos a pasar frio, me decidí por un abrigo negro de terciopelo y piel y debajo un traje de terciopelo negro. El peso de ambos juntos, lo dejo a vuestra imaginación.

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

El tiempo que tenía desde que volvimos a la habitación y el momento de tener que volver a salir, esta vez llevando el traje de luto, era tan escaso, que sin la ayuda de mis dos tesoros, Tami y Ángela, me hubiera sido imposible estar lista a tiempo.

Apenas nos habíamos cambiado, cuando ya estábamos sentadas en los autobuses que nos llevaban al cementerio de Heiligenkreuz. Con el permiso de los responsables de la Abadía de Heiligenkreuz, hicimos fotografías de la tumba de Mary Vetsera.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Estando allí, y tal cual lo hiciera la emperatriz tras la tragedia de Mayerling, encendimos unas velas y rezamos por la paz del alma de la desdichada muchacha.

Hubo varias tragedias en la vida de la emperatriz, pero una de la que ella no se repondría jamás, fue la muerte de su hijo. Es por esto que decidí junto a las damas de mi corte, que todas debíamos ir de luto riguroso. Lo que significa, que toda la vestimenta, desde la ropa hasta los adornos y joyas, debían ser del negro mas oscuro.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Un vestido polisón de terciopelo y seda negra con una larga cola, una capa de terciopelo a juego y un sombrero original de 1890, junto con un velo de luto y un manguito de piel también a conjunto y también originales, completaban el atuendo.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Ya que las monjas del convento hicieron voto de silencio, fuimos recibidos por una anciana dama que además nos concedió el permiso para visitar el antiguo pavellón de te del Príncipe Rodolfo. Desde allí y caminando por una pequeña elevación del terreno, llegamos a la capilla.

Las hermanas que nos habían invitado a un servicio conmemorativo con motivo de nuestra visita, se asomaron a través de sus celosías para seguir dicho servicio, que fue sin duda el mas singular de cuantos ofició en su vida el párroco de la abadía de Heiligenkreuz. 

A la vera del emperador, me arrodillé frente al altar y seguí la ceremonia en profundo recogimiento.

 

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Foto: Christine Kubec Fotografie

 

 

Después de la misa, visitamos la exposición de las Carmelitas en Mayerling. La Reverenda Madre Superiora se despidió de nosotros personalmente y de nuevo nos tocó salir corriendo para prepararnos para el siguiente acto en el intenso programa del día.


 De vuelta en la habitación del hotel, había que cambiar el vestido de luto por otro mas apropiado para subir y bajar de una carroza. A pesar de que el ánimo estaba aún algo triste por los momentos vividos en Mayerling, conseguimos estar preparados en un tiempo record y volver a subirnos a las carrozas que nos llevarían a presenciar la llegada del Regimient de los Dragones en el mercadillo de navidad.

Lo mas especial de este traje es la pasamantería en los brazos y la zona frontal, un homenage de la emperatriz a su querida Hungría! Era además lo mas correcto ya que, al igual que por la mañana, los carruajes eran escortados por Husares.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 


 Y al terminar, corrimos otra vez a la habitación para quitarnos el cálido vestido de invierno y prepararnos para el baile.

¿Alguna vez habéis llevado un corset? Si no es así, no podéis imaginaros lo que es llevar uno desde por la mañana hasta la noche.

Una de las cosas que tengo un común con la emperatriz es la obsesión por la perfección, así que, mi querida Ida entró nuevamente en escena para atarme el ceñido corsét hasta conseguir la cintura de avispa necesaria.

El peinado, que durante el día era el apropiado para llevar un sombrero, debía hacerse de nuevo para convertirse en un perfecto peinado de baile.

Y ahí estaba yo, en medio de la habitación para ser peinada, vestida y maquillada para el punto fuerte del día.

                                                     El traje de baile

Es quizá un traje bastante desconocido, pero para mí, era otro homenage a Hungría.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

El traje original fue un regalo de la Archiduquesa Sofía, tomando como modelos los trajes típicos de Hungría, y que la emperatriz lució en su primer encuentro con una delegación Húngara. 

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Llegué al baile llevando mi traje de terciopelo azul oscuro y seda rosa antigua, con bordados y adornos en tul y perlas tan típicos de Hungría.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

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Los Husares presentes, que habían viajado desde Sopron, honraron a su reina y mi cuñado se encargó de entretener a las damas presentes.

 

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Foto: Sternenkaiserin.com

 

Tras una noche bailando casi sin parar y tras casi 20 horas llevando el corset, estaba realmente cansada.

Solo me queda decir algo, tal y como mi „esposo“ suele siempre decir:

 „Ha sido muy bonito, nos ha gustado mucho.“

~Sisi~


Derechos del texto: Maria José (Sisi)

Derechos de imagen: Sternenkaiserin – Christine Kubec Fotografie

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