Compromiso del emperador Francisco José con la duquesa Isabel en Baviera

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Cuadro del compromiso entre el emperador Francisco José y la duquesa Isabel en baviera, 1853.  Foto:@Wikimedia/Commons

Karlheinz Böhm como el emperador Francisco José. Quien no le adora? Cuando Sissi lanzó su caña y pescó al emperador por la solapa de su chaqueta, se derritieron los corazones de un millon de mujeres. Que este hecho, el compromiso en sí, tal y como nos lo presentan en la película, poco o nada tiene que ver con la realidad, es que lo que os contamos hoy.

Cada 18 de Agosto se conmemora no solo el cumpleaños del emperador, si no también su compromiso con la duquesa Isabel en Baviera. Isabel no debía ser la emperatriz. La elegida, en principio, era Elena en Baviera, llamada familiarmente Nené (*4.4.1834, †16.5.1890). Sofía llevaba tiempo buscando una candidata adecuada para este matrimonio, pero hasta ese momento, ya sea por intereses políticos o por interés o desinterés del emperador, ningúna opción había llegado a buen puerto (mas sobre este tema en la parte 5)

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Elena, duquesa en Baviera. Foto: @Wikimedia/Commons

Así pues, Sofía buscó entre los suyos y la elección recayó en Nené, que era muy instruida y madura para su edad. Para que el viaje tuviera la mas inocente de las apariencias, la duquesa Ludovica se llevó también a su hija Isabel de 15 años, que ultimamente le daba muchos quebraderos de cabeza. Sisi se había enamorado locamente del conde Richard Schwarzenberg, quien era de menor rango. Para sacárselo a la joven de la cabeza, el muchacho fue enviado lejos, pero volvió enfermo y murió poco después. Sisi estaba inconsolable.

Sisi escribió su pena en su diario:

„Los dados han caido,
Oh! Richard ya no existe!
Ya doblan las campanas
Oh! ten piedad Señor!
Asomada a la pequeña ventana
esta la joven de rizos dorados,
Hasta a las ánimas les conmueve
la inmensa pena de su corazón“ (1)

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Isabel a los 15 años. Foto: @wikimedia/commons

Tras lo ocurrido con Richard, Isabel cayó en una profunda melancolía. Para sacarla de este estado, Ludovica se la llevó a este viaje que habría de cambiar su vida y la de los demás implicados, para siempre. Además, Ludovica pensaba que el archiduque Carlos Luis podría curar la honda herida de su hija. Desde su encuentro en Innsbruck en 1848, los dos jovenes se escribían cartas y se mandaban regalitos, entre ellos, dos anillos. Por ello la duquesa pensaba que un compromiso entre los dos era factible. El afecto que se profesaban los jóvenes era obvio.

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Archiduque Carlos Luis, 1850 Litografía de Josef Kriehuber. Foto: @Wikimedia/Commons

Pero Sisi estaba harta de que su madre la agobiara con el tema de Carlos Luis y se cerraba en banda cada vez que su madre intentaba hablarle al respecto. 

Desde los primeros días de Agosto, la reina Isabel Luisa de Prusia (*13.11.1801, †14.12.1873) se encontraba de visita en el palacio de Schönnbrunn y viajó el 6 de Agosto de 1853 a Ischl. La reina Isabel Luisa era hermana de la duquesa Ludovica y de la archiduquesa Sofía. Además era la madrina de la duquesa Isabel en Baviera.

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Isabel Luisa, reina de Prusia, madrina de Isabel. Foto: @Wikimedia/Commons

Cumpliendo con sus obligaciones de madrina de confirmación de la archiduquesa María Enriqueta (*23.8.1836, †19.9.1902), la archiduquesa Sofía se encontraba asistiendo a la boda per procura el 10 de Agosto de 1853, de su ahijada con el duque Leopoldo, después rey Leopoldo de Bélgica, y que entraría en la historia como el demonio del Congo (*9.4.1835, †17.12.1909) (recordad que estos serían los padres de la princesa heredera Estefanía). Así que Sofía viajó el día 13 a Ischl. Entre tanto, ya se había reunido allí media familia. Los hermanos Carlos Luis y Victor Luis ya estaban y Francisco José se puso en camino el día 15.

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Rey Leopoldo II, „el demonio del Congo“. Foto: @Wikimedia/Commons

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Archiduquesa María Enriqueta, pintada por Francisco Javier Winterhalter. Foto: @Wikimedia/Commons

El día 16 llegarón con retraso la duquesa y sus hijas Elena e Isabel. Ludovica tuvo que interrumpir el viaje por un intenso ataque de migraña. Por si esto no era bastante, una terrible tormenta obligó a las doncellas a su servicio, junto con todo el equipaje, a interrumpir el viaje también. Cuando Ludovica y sus hijas llegaron por fin a Ischl, no había ni rastro ni de sus damas ni de sus maletas. La mala suerte había empezado.

Como hacia poco que había fallecido una de sus tias, toda la familia ducal vestía de luto. Al final, una de las doncellas de la archiduquesa Sofía fue quien las ayudó a limpiar el polvo del camino de sus vestidos y a arreglar un poco sus peinados. Lo importante era que Nené estuviera lo mas presentable posible, así que los esfuerzos se concentraron en ella mientras que Sisi tuvo que peinarse ella sola, haciendose unas simples trenzas. Sofía le escribió a su hermana gemela, la reina de Sajonia: „Qué encanto y qué gracia tiene la pequeña en todos sus movimientos, y mas aún teniendo en cuenta que ella no se da cuenta de la impresión tan favorable que causa a todos. A pesar del luto… Sisi estaba preciosa con su sencillo vestido negro. “ (2)

 

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Souvenir del compromiso de la pareja imperial. Foto (montaje) @W. Haim (se agrandó al emperador)

Nené en cambio, parecía seria y aburrida con su vestido. En segundos, se tomó la decisión que cambiaría sus vidas, ya que Francisco José se enamoró a primera vista, de Sisi. El archiduque Carlos Luis, que era quien iba a comprometerse con ella, escribió lleno de celos: „En el mismo momento que el emperador vió a Sisi, su gesto se transformó con una expresión de placer tal, que no cabía duda sobre en quien recaería su elección.“(3)

Mientras tanto, Sisi no se daba cuenta de lo que ocurría. Estaba tan asustada por el estricto protocolo de este encuentro, que no se fijó en que Francisco josé apenas se ocupaba de la que se supone iba a ser su prometida y que solo conversaba con ella.

El 17 de Agosto durante el desayuno con su madre, el emperador no podía para de alabar a Sisi. Sofía escribió en su diario: „El emperador estaba anonadado: Qué dulce es! tan fresca como las almendras en flor! Qué bella corona de trenzas adornan su rostro! Qué ojos tan tiernos y bellos! Qué labios como fresas!“ (4)

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Isabel como prometida imperial. Foto:@Wikimedia/Commons

Sofía intentó que el emperador se fijara en Nené, pero por mas que intentó hacerle ver las mil virtudes de esta, no había nada que hacer. A la reina de Sajonia este desarrollo de los acontecimientos le parecía estupendo. Como madrina, estaba encantada de que hubiera sido su ahijada la que se ganó el corazón del emperador.

Todo el asunto se culmiraría esa noche ante los ojos de todos durante el baile que iba a celebrarse. Elena se vistió con un traje blanco de baile y una corona de Hiedra en la frente, que no le favorecía para nada. Sisi llevaba un vestido blanco y rosa que en general le daba un aire muy infantil. Francisco José no bailó ni una sola vez, tampoco con Sisi. Sofía pidió al ayudante de su majestad Hugo de Weckbecker(*1820 – †1903) que sacara a Sisi a bailar. Después del baile, este le comentaría a otro de los ayudantes, Maximiliano O`Donell de Tyrconell(*29.10.1812, †14.7.1895) : „Creo que acabo de bailar con la futura emperatriz de Austria.“ (5)

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Isabel como prometida imperial. Foto: @Wikimedia/Commons

Cuando Francisco José sacó por fin a bailar a Sisi en el cotillón, ya todos lo sabían. Tras el baile, Francisco le ofreció a Sisi en Bouquet de flores. Todos los ojos estaban fijos en la pequeña princesa, que seguía sin entender que significaba todo aquello. Ella solo sabía que se estaba muriendo de la vergüenza de ser el centro tanta atención.

Francisco José cumplió con la tradición del saludo grupal tras en baile y enseguida le pidió a su madre que preguntara a Ludovica si Sisi „querría aceptarle“. Pero dejó muy claro que nadie habría de obligarla a tomar la decisión, ya que estar casada con él no iba a ser tarea facil. Sofía cumplió con su parte y Ludovica informó a Sisi inmediatamente. Parece ser que Isabel estaba „horrorizada“ de que el emperador se hubiese „interesado por un ser tan insignificante como ella“(6) aunque después reconoció: “ Yo quiero mucho al emperador, si solo no fuera emperador!“(7)

Si esto sucedió realmente asi, o estas declaraciones son el fruto del amor de madre por querer hacer la historia mas bonita, no lo podemos saber. Uno quiere creer en la parte romántica de la historia, pero bien es cierto que es sabido que Ludovica le repitió varias veces a su hija que „a un emperador no se le dan calabazas“, lo que deja bastante claro que la parte romantica quizás no lo era tanto.

El 18 de Agosto de 1853 todo Ischl sabía que el emperador se había prometido con la princesa Isabel. El pequeño pueblo lo celebró con gran alegria.

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Siriuskogel. Foto: @Wikimedia/Commons

Se organizaron a toda prisa unos fuegos artificiales simbolizando las iniciales FJ y E desde el monte Siriuskogl. El día 19 la pareja disfrutó de un desayuno familiar en el hotel, en el que recibieron muchísimas felicitaciones. La felicidad estaba en el lado de las madres y de Francisco José. Sisi se sentía insegura y asustada. Muchos años después escribiría: “ El matrimonio es una institución ilógica. Una se ve vendida a los quince años y da un juramento que no entiende y del que se arrepentirá muchos años, pero que ya no se puede romper.“ (8)

Ludovica escribió: „Es una alegría tan inmensa y a la vez una responsabilidad tan grande que estoy muy impresionada. Es tan joven e inexperta! Espero que sepan ser tolerantes con alguien tan joven. Tía Sofía es tan buena y tan cariñosa con ella, que es un gran consuelo para mi, poder tener una hermana tan buena a la que confiarle a mi hija como si de una segunda madre se tratara.“ (9)

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Placa conmemorativa del compromiso imperial. Foto: @Peter Füssl

A las 11 de la mañana se dirigió la familia hacia la iglesia parroquial y un susurro de estupor corrió por la multitud que los saludaba al quedarse la archiduquesa Sofía parada para dejar paso a su sobrina. Como futura emperatriz de Austria, ella era ahora la primera dama del país y Sofía tendría que pasar siempre detrás de ella. Sisi estaba superada totalmente por esta situación y apenas podía pronunciar una palabra. Francisco José pidió al reverendo que le diera la bendición a su prometida. 

Desde la iglesia se transladaron a St. Wolfgang y a Hallstatt, donde fueron agasajados con una cena. En Hallstatt hay aún hoy en día una placa conmemorativa de aquella visita.

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Placa conmemorativa de la visita de la pareja imperial a Hallstatt tras el compromiso. Foto: @Peter Füssl

Francisco José estaba pletórico de felicidad, cuando galantemente colocó su chaqueta militar sobre los hombros de su joven prometida, mientras que a la luz del atardecer le explicaba el paisaje y las montañas que les rodeaban. Todo muy romántico hasta que se explica que toda la familia iba detrás de ellos. La tia Isabel, reina de Prusia, la tia Sofía y por supuesto el conde Grünne (*25.8.1808, †15.6.1884), gran amigo y mayordomo mayor de Francisco José.

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Hotel Austria, hoy museo. Foto: @ Peter Füssl


El día 19 estallaron los fuegos artificiales que la pareja contempló desde el balcón del Hotel Austria, hoy en día convertido en museo.

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Carlos Luis, duque de Grünne. Foto: Wikimedia/Commons

El día 20 se le comunicó la noticia al duque Maximiliano, padre de la novia, y se solicitó la dispensa papal pertinente.

Durante esos días, Francisco José intentaba quitarle el miedo a su extremadamente tímida y nerviosa novia, intentanto que solo se les acercaran las personas de mayor confianza. Asi que ni siquiera era el cochero quien conducía su carruaje, si no el conde Grünne, que en ese corto periodo de tiempo se convirtió en un amigo de confianza también para ella. Esta amistad acabaría abruptamente durante la estancia de la emperatriz en Madeira, ya que nunca volverían a dirijirse la palabra, pero a ese capítulo ya llegaremos.

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La pareja imperial de paseo. Foto: Wikimedia/Commons

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Kaiservilla en bad Ischl. Foto: @sternenkaiserin.com

El 31 de Agosto tuvo lugar en Salzburgo la tierna despedida. Isabel volvió con su familia a Baviera y Francisco José partió con toda su corte de vuelta al palacio de Schönnbrunn. La archiduquesa Sofía compró la villa que habían alquilado, que fue renovada dándole a la planta del edificio la forma de una E y que se haría famosa con el nombre de Kaiservilla.

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Periodico Wiener Zeitung del 8 de Septiembre de 1853. Foto: @anno.onb.ac.at

El 8 de Septiembre de 1853 se publicó oficialmente la confirmación de la noticia del compromiso en el Wiener Zeitung.

Sisi fue preparada en Possenhoffen para su boda. Recibió clases de bohemio, croata y el idioma odiado por su suegra: el húngaro. Además tendría que aprender historia austríaca, para lo que se contrató al historiador conde Johann Mailáth (*5.10.1786, †3.1.1855) El pobre hombre llevaba una existencia muy humilde y acabó por quitarse la vida en el lago de Starnberg el 3 de Enero de 1855. Sisi adoraba a su viejo profesor, igual que Ludovika, Nené y Gackel (su hermano Carlos Teodoro) que también tomaban clases con el, ya que tenía un estilo muy vivo y poético de dar sus lecciones. Años después a Isabel le gustaría mucho hablar de su profesor de sus „años de novia“.

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Johann conde de Mailáth. Foto: @oocities.org

La influencia de este profesor en Sisi se notaría años después cuando ella dejó en estado de estupefacción a toda la corte al decir: „He oido decir que la forma de gobierno mas adecuada es la república.“ (11)

Sofía escribía incansablemente cartas en las que les contaba a todos lo feliz que era su hijo. Le pidió a Francisco José que por favor le dijera a Sisi que dejara de montar tanto a caballo, ya que esto podía afectar negativamente a una futura maternidad. Francisco José cumplió el encargo educacional de su madre y se lo comunicó de esta manera: „Tal como me pedisteis, le rogué a mi suegra que no dejara a Sisi montar demasiado a caballo, aunque me parece que va a ser algo dificil de cumplir, ya que ella no va a querer renunciar a ello facilmente. Por cierto, parece que le sienta bien haber cogido algo de peso desde Bad Ischl y ya no se marea casi nunca. Además, gracias a la atención que les dedica, sus dientes son ahora blanquísimos, lo que la hace bella completamente.“ (10)

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La joven pareja imperial. Foto: @fuenfseenland.de

Sofía tenía un problema con las dentaduras en general. Parece ser que Sisi tenía los dientes estropeados debido, según se dice, a su gran consumo de dulces. La misma Sofía tenía problemas dentales, por lo que ponía gran atención al tema de la limpieza bucal. Sofía envió a Sisi un preparado a base de hierro que la joven debía usar. El problema es que este remedio manchaba los dientes de negro de forma inevitable.

Sisi sufrió toda su vida por su mala dentadura y por eso apenas abría la boca cuando hablaba y casi nunca sonreía, pero bueno, eso es otra historia…

Sisi siguió siendo traida y llevada de aca para allá sin descanso: el palacio era un constante ir y venir de modistas, costureras y zapateros. Para que estos pudieran hacer su trabajo, Sisi debía pasar horas y horas de pie como un maniquí, lo que la aburría y la ponía muy inquieta. Las costosas joyas que le llegaban desde Viena acababan guardadas en un cajón. El único regalo que le hizo ilusión, fue un papagallo que le envió Francisco José a Baviera.

Ella dejó escritas estas tristes palabras en su diario:
„Adios, tranquilas estancias
adios, viejo palacio,
y vosotros, primeros sueños de Amor
descansad tranquilos en el regazo del lago.
dios, árboles pelados,
y vosotros pequeños y grandes arbustos,
lanzad vuestras semillas al aire,
cuando yo esté lejos de este regazo.“ (12)

Por tres veces visitó Francisco José a su prometida en Baviera. Era un viaje largo y fatigoso. No había línea ferrea que uniera Viena y Múnich, así que tenía que viajar de Viena a Praga y desde ahí, pasando por Dresde, Leipzig y Hof, llegar hasta Múnich en un viaje que duraba mas de un día.

En una de esas visitas, Sisi le entregó a Francisco José  su regalo de compromiso: un bello cuadro que la representaba orgullosa a caballo delante del palacio de Possenhoffen, en el que unas palomas se posan en la ventana de su habitación. Durante 60 años ese cuadro estaría colgado sobre la cama del emperador, hasta que se lo regaló a su hija, la archiduquesa María Valeria.

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Este cuadro de Sisi a caballo con 15 años se subastó el 27 de Abril de 2017 y se vendió por 1,54 millones de Euros. Foto: @dorotheum.com

En esta visita, en pleno invierno, Francisco José le trajó además un ramo de rosas blancas, un esfuerzo descomunal en ese momento!

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El emperador Francisco José y la emperatriz Isabel. Foto: @Wikimedia/Commons

El amor de Sisi por su Francisco iba floreciento y él se dejaba la piel por conseguir, de todas las maneras imaginables, hacer feliz a su amada. La única que seguía dudando de que Sisi podría estar a la altura del papel que habría de cumplir, era la archiduquesa Sofía. Le escribió a su hermana María, reina de Sajonia: „Si a él Sisi le parece absolutamente adecuada, yo me alegro mucho del amor que siente por ella, además se vé que la quiere de verdad.“(13)

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Reina María Ana de Sajonia, hermana de la archiduquesa Sofía. Foto: @Wikimedia/Commons

La pareja acudía al teatro, cenaba en familia y hacía excursiones por los alrededores. Sofía empezó a ocuparse desde el primer momento de la boda que iba a celebrarse, preparó las estancias de los palacios de Schönnbrunn, el Hofburg y Laxenburgo y se encargó de las joyas y la vestimenta de Sisi. Pasó meses decorando con gran gusto el hogar de la nueva pareja.

Entretanto, se firmaron los pertinentes acuerdos matrimoniales.

Cuando el ajuar de Sisi llegó a Viena, toda la ciudad se burló. La historia de la boda la podéis leer aqui. 

 

 

 

 

~Marie~


Derechos del texto: Marie Festetics, Brigitte Hamann, Ingrid Haslingen

Derechos de las fotos: Wikimedia/commons, dorotheum.com, fuenfseenland.de, anno.onb.ac.at, oocities.org, Peter Füssl

No pudieron determinarse otros derechos de autor. En caso de existir derechos que no han sido mencionados, rogamos se pongan en contacto con nosotros en: sternenkaiserin[at]gmx.at


Notas literarias:

1 – S 30, 2 – S 31, 3 – 4 – S 32, 5 – S 34, 6 – 7 – S 35, 8 – S 38, 9 – S 37, 11 – S 47, 12 – S 48, 13 – S 52 

Brigitte Hamann
Elisabeth: emperatriz contra su voluntad
Editoral Amalthea, 11 edición, 1992

10 – S 153 

Ingrid Haslinger
Erzherzogin Sophie Eine Biografie nach den persönlichen Aufzeichnungen der Mutter Kaiser Franz Josephs

Editorial Residenz, 1 edición 2016


 

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