El vestido de las estrellas – Un traje de ensueño

La emperatriz Isabel retratada por Francisco Javier Winterhalter llevando el famoso vestido de las estrellas.

Cuando uno piensa en la emperatriz Isabel de Austria, la mayoría de nosotros la asocia con el conocidísimo vestido de las estrellas. 

Pero, cual es la historia de este vestido tan especial? Un vestido que se convitió en el símbolo de la belleza de la emperatriz.

Sisi coleccionaba fotos de mujeres hermosas en el llamado „album de las bellezas“. Podían ser bailarinas, actrices o incluso „mujeres de la vida“. En una de las fotografías que le mandaron, aparecía la Condesa Virginia de Castiglione llevando un vestido decorado con estrellas y estrellas de diamante en el pelo. Sisi quedó tan encantada con esta dama, que decidió copiar su estilo. Dos años después encargó al modisto parisino Charles Worth que le confecionara un vestido basado en el de la foto aunque con variaciones en cuanto a la forma, el material y el color.  E voilà! El vestido de tul blanco acababa de nacer.  También encargó al joyero de la corte Köchert que creara las estrellas de diamante, aunque de materiales mas nobles y con mas estilo que las que poseía la amante del emperador Napoleón III.

La condesa Virginia de Castiglione con un traje de estrellas y estrellas de diamante en el cabello.

La Condesa Virginia de Castiglione fue también la primera en trenzar su larga cabellera y en colocar estas trenzas sobre su cabeza. 

En ese momento, la belleza de la emperatriz no había llegado aún a su punto máximo.  Aún no había desarrollado su estilo propio ni su belleza había florecido del todo. Serían este vestido y este peinado los que la transformarían en lo que es hoy en día: “ Una hada de belleza incanzable venida de un país de fantasía“.

El 11.2.1865 se casaba en Dresde su hermano Carlos Teodoro con su querida prometida Sofìa de Sajonia y el baile que se celebraría esa noche, era el momento ideal para estrenar el traje de las estrellas. Lo que la mayoría de vosotros no sabrá, es que su hermana Elena, Nenè, llevó esa noche exactamente el mismo vestido. Pero fue Sisi la que dejó a todos con la boca abierta. El vestido fue descrito asi: „un vestido blanco bordado con estrellas, estrellas de diamante en el cabello y un ramo de camelias en el pecho“. Sisi tenía en ese momento 27 años y 3 hijos.

El archiduque Luis Victor escribiò en una carta a Viena: „Sisi estaba cegadoramente hermosa, todo el mundo se volvió loco. Jamás vi a nadie provocar semejante efecto. Elena era una mala copia de la emperatriz, también en un traje de estrellas“.(1)

La reina Maria de Sajonia le escribió a una amiga: „No te puedes ni imaginar la admiración que causó la belleza y el encanto de la emperatriz. Nunca vi a los tan tranquilos sajones en semejante estabo de alboroto! solo se oían, se decían y se pensaban alabanzas hacia ella“(2)

Cabe preguntarse, que pensaría una novia, cuando la mujer mas hermosa de su tiempo se presenta en su boda con semejante vestido…

Pero eso lo dejamos a vuestra imaginación.

Como la mayoría de vosotros sabe, hay muy pocos retratos de la emperatriz, y menos aún, retratos para lo que ella en realidad posara. Ese honor se le concedió no obstante, al mayor artista de su época, Francisco Javier Winterhalter. Con la protección del rey Luis Felipe, Winterhalter ascendió hasta ser el retratista mas solicitado de Francia. Como pintor de la corte francesa, retrató a toda la familia real y a los miembros mas importantes de la corte. En 1852 acudió a la llamada de Isabel II de España. Tras la llegada de Napoleón III al trono, volvió a Paris. Entre sus clientes estaban también la casa real de Bélgica y las cortes imperiales de San Petesburgo y Viena.

Isabel se dejó retratar por Winterhalter en 1865 llevando el vestido de las estrellas, lo que convirtió ese traje en inmortal. Un vestido que seguramente era para ella uno de tantos. El cuadro se puede visitar hoy en dia en el Hofburg de Viena. Existen otros dos cuadros de Winterhalter que también harían historia. „Sisi con el cabello suelto“. Unos cuadros que para la época eran muy íntimos. Uno de ellos sería el favorito de Francisco José y estaría toda su vida colocado delante de su mesa de trabajo (y ahí sigue hoy en dìa).

 Estrella de diamante del joyero Köchert.

Las estrellas del cabello, que son tan famosas como el vestido, fueron un regalo del emperador. La emperatriz encargó a los joyeros Köchert y Piotè que realizaran un set de 27 estrellas de perlas y diamantes. Algunas de estas estrellas, las regalaría la emperatriz a sus damas y otras las heredarían sus familiares. Por ejemplo, la hija del príncipe heredero Rodolfo, la Archiduquesa Isabel, las llevó en su boda en 1902.


Ahora pasaré de la historia del vestido original, a mi vestido.

Aunque debería decir mejor, mis vestidos!

El primer intento fue relativamente sencillo, un vestido de tul de estrellas. Bonito, si, pero no tan parecido al original como debería ser.

El problema era el material. Donde encontrar un material con estrellas pintadas o bordadas, que se parezcan lo mas posible al original?

El segundo vestido se parecía mucho mas al original, pero era aùn demasiado „Soso“.

Después de darle muchas vueltas, decidí cambiar el diseño desde la base.

Usé el doble de material, alargué la cola, cosí las 500 estrellas a mano y obtuve un vestido que, aún siendo casi igual al original en forma y estilo, seguía sin ser lo que yo quería.

Una vez mas, rehice completamente la parte superior, cambié las mangas y volví a doblar la cantidad de tul para conseguir el vestido perfecto. En ese momento, el vestido tenía mas de 100 metros de tela y pesaba mas de 17 kilos.

Ya tenía el vestido, las 27 estrellas para el cabello y solo me faltaba la foto perfecta.

Hubiera necesitado a un F. J. winterhalter que diera al vestido una nueva vida, y un marco perfecto para poder lucirlo, por que, como os imaginareis, no podia ir paseando por la calle con semejante vestido.

Cuando se me presentò la oportunidad de hacer una sesión de fotos en el Südbahnhotel am Semmering, tuve claro que solo había una persona que pudiera hacer la foto perfecta de este traje: el fotógrafo muniqués Bertl Jost y su esposa Ingrid.

Desde aqui, mi agradecimiento mas sincero a los dos!

En el gran salón del antiguo hotel, realizaron esta foto, que para mi, es única.

Y, para que negarlo, yo me imaginaba a mi misma llevando ese vestido, mi vestido, en un baile de gala…

Foto: Bertl Jost

Sisi


Menciones legales:

Derechos de imagen: Bertl Jost, Privat, Hofburg Wien

Derechos del texto: Sisi, Marie Festetics(parte històrica)Brigitte Hamman– Kaiserin wider Willen, Dr. Martina Winkelhofer –

No se pudieron determinar derechos de autor para las imágenes. Si se diera el caso de que los hubiera, rogamos se pongan en contacto con nosotros en: sternenkaiserin@gmx.at


Menciones literarias:

Citas 1- S 198 y 2- S 199

Brigitte Hamman
Kaiserin wider Willen, Amalthea,  1992, 11. ediciòn

Dr. Martina Winkelhofer
Sisi


 

 

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