Boda del emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera (parte 3)

 

Imagen del compromiso entre el emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera,1853

Hoy celebramos el 163 aniversario de boda del emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera, quien, a travès de este enlace, alcanzò la categoria de emperatriz.

La pequeña Isabel enamorò de tal manera al joven emperador en Agosto de 1853 en Bad Ischl, que este proclamò su compromiso matrimonial el 18 de Agosto,a los 3 dìas de haberse conocido.

Desde ese mismo instante, comenzaron los preparativos de la boda, en la que la novia no tuvo apenas voz ni voto. A pesar de incluso haber escrito poemas bastante tristes en su diario( mas sobre este tema en el apartado Compromiso) su padre firmò el acuerdo matrimonial a primeros de Marzo de 1854.

Justo despuès del compromiso, Sisi recibiò un regalo nupcial de 50.000 gulden(670.999 €) Otros 100.000 gulden(1,34 Millones de €) en concepto de viudedad, en el caso de que Francisco Josè falleciera. Como Morgengabe o regalo de la mañana, se acordaron 12.000 ducados. Francisco Josè se compreometiò ademàs a asignar a su esposa anualmente un „sueldo“ de 100.000 gulden(1,34 millones de €) Es decir, Isabel no era la „pobre“ de este matrimonio. Sobre lo bien que supo administrarse, hablaremos en otro capìtulo. Una cosa si hay que decir: Isabel abriò una cuenta en Suiza que le permitiò vivir muy holgadamente lejos de la corte de Viena. Incluso en vida de su marido, ella era mas rica que èl.

Despues del tema monetario, se organizò la vestimenta y las joyas para la futura emperatriz, pero, al haber sido Elena la que se tenìa en mente y no Isabel, resultò que el ajuar de esta joven de apenas 15 años no resultaba ni de lejos lo adecuado a su posiciòn.

Cuando sus 25 baùles llegaron a Viena, ya las criticas estaban esperàndola. Isabel era considerada un „mal partido“ desde antes de poner un pie en Viena. Su „ajuar de plata“ se consederò mas bien „humilde“. En total, una vez sumados espejos de mano, aguamanil y platos de plata, este ajuar, que era considerado como „obligatorio“, tenìa un valor de unos 700 gulden (9.380 €).

Lo ùnico que tenìa mas valor en el ajuar eran las joyas, pero estas fueron regalo de Francisco Josè y la archiduquesa Sofìa durante el tiempo que durò el compromiso. El valor de estas joyas se estimò en unos 60.000 gulden (804.000 €)

Los vestidos fueron valorados en unos 50.000 gulden(670.000 €) Esto incluìa: 4 trajes de baile, 17 de gala, 14 vestidos de seda y 19 vestidos de verano. Lo mas valioso de todo, un abrigo de terciopelo y marta cibelina con un manguito a juego tambièn de marta cibelina, fue naturalmente, regalo de Francisco Josè.

Para que nos hagamos una idea: el sueldo anual de un trabajador medio eran unos 300 gulden (4.020 €), las mujeres la mitad y los niños solo una pequeña parte de esa cantidad. Un lugarteniente ganarìa unos 24 gulden al mes (321.60 €)los soldados bastante menos y un oficial, algo mas.

Aunque estas cantidas de dinero eran, para la mayorìa de burgueses, imposibles de alcanzar, cualquier rico comerciante podìa proveer a sus hijas mucho mejor.

La nobleza de los „En Baviera“ era considerada vulgar y por supuesto no a la altura de este matrimonio. En nuestro post sobre „En Baviera“ y „De Baviera“ podèis leer sobre estas diferencias.

Se fijò la fecha de la boda para el 24 de Abril de 1854. Aunque Ludovica luchò por conseguir una boda en Mùnich, perdiò una vez mas la lucha con su futuro yerno, que no se dejò convencer: la boda se celebrarìa en la iglesia de los Agustinos en Viena.

En la capital se pusieron en marcha todos los preparativos para el magno acontecimiento. Aunque el peligro de una guerra en Crimea era muy real y no se podìa obviar, se tenìan puestas muchas esperanzas en la boda con Isabel. Viena se limpiò de arriba a abajo.

Incluso se escribiò una estrofa mas para el himno imperial:

               reinando junto al emperador

               unida a èl por estirpe y sentimiento,

               llena de atractivo, que no envejece, 

               esta nuestra encantadora emperatriz.

               Desde lo mas alto del cielo

               les llueva la felicidad:

               Salve Francisco Josè, Salve Elisen!

               Bendita sea toda la casa de Habsburgo!

      Mùsica: Joseph Haydn.

      Letra: Johann Gabriel Seidl.

El 20 de Abril de 1854, subiò Sisi junto a su madre a un carruaje para comenzar su viaje de 3 dìas, seguidas por su padres y sus hermanos. Anteriormente se habìa producido una gran despedida en Mùnich. Sisi se despidiò de todo el personal de servicio, de su tio el ex rey de Baviera( que tuvo que abdicar en 1848 por el escàndalo con Lola Montes), del rey regente Max II y de todos sus parientes. Sisi estaba bañada en làgrimas.

EL vapor „Austria“ a su llegada a Linz

El 21 de Abril, embarcò en el vapor „Austria“ desde Straubling en direcciòn a Linz. Francisco Josè decidiò de pronto ir al encuentro de su prometida en linz y se pusò en camino hacia ella. Esto no solo iba en contra del protocolo, si no que causò una gran sorpresa en Linz donde nadie contaba con la presencia del emperador.

Linz recibiò a su futura emperatriz con un programa poplar. Se representò la obra „Las rosas de Isabel“, hubo mùsica coral  y despuès un desfile de antorchas por toda la ciudad. La joven novia estaba ya en este momento totalmente agotada, pero aguantò estoicamente todos los homenajes de los que era objeto. Sobre las 4:30 partiò el emperador hacia Viena para poder recibir de nuevo a su prometida allì.

El vapor de ruedas „Francisco Josè“ partiò puntual a las 8 de la mañana del 22 de Abril con toda la comitiva nupcial desde Linz. Durante todo el recorrido, Sisi debìa mantenerse de pie y saludar con su pañuelo bordado a las miles de personas que llenaban las riveras del rio para verla pasar. Lo que tuvo que suponer para los nervios de esta jovencita de 16 años, solo nos lo podemos imaginar. Intimidada y llena de miedos, navegaba hacia lo desconocido.

Bajo el atronador repique de las campanas(todas las campanas de Viena tocaban) y los cañonazos, llegò el barco a Nussdorf y Francisco Josè recibiò a Sisi con el primer y tìmido beso antes los ojos de todos los presentes. El pùblico estallò de jùbilo. Nunca antes ni despuès, fue una novia recibida con tal alborozo.

Llegada a Nussdorf, Foto: minichen.ungarnportal.org

Aunque seguramente Sisi hubiera necesitado algo de tranquilidad para reponer fuerzas, a nadie se le ocurriò pensar en sus necesidades. El maratòn siguiò. La procesiòn de carrozas llevando a la comitiva nupcial, al novio y a los padres, desfilò desde Nussdorf hasta el palacio de Schönnbrunn, donde se celebrò una gran cena.

„Quiero mucho al emperador. Si tan solo no fuera emperador…“ Se supone que Sisi dijo esta frase justo antes de comprometerse con Francisco Josè. Empezaba a visualizar lo que se le venìa encima. Pero lo que pasarìa por su cabeza al llegar al palacio de Schönbrunn, con toda la pompa y gloria de sus 1400 habitaciones y ver a tantìsima gente que querìa besar su mano y verla, eso por desgracia no ha quedado registrado.

Con toda la majestad y ceremonia, le entregò Francisco Josè su regalo de bodas: una corona de diamantes realizada especialmente para ella por valor de 100.000 gulden(1,34 millones de €) Sebcuenta en el musical „Elisabeth“ que: en la càmara del tesoro se cayò la corona al suelo…(texto de Michael Kunze) Esto se considerò como un mal augurio que preveìa un mal matrimonio. Despuès se entregaron el resto de regalos. El ex emperador Fernando regalò a la novia tambièn una diadema de diamantes.

Pauline Marie Condesa de Königsegg zu Aulendorf, Nac. Condesa de  Bellegarde Foto: Wikimedia/Commons

Sophie Maria Josepha Princesa de Liechtenstein, Condesa Esterházy von Galántha, Abreviado Condesa Esterházy, Litografìa  de Josef Kriehuber, 1833 Wikimedia/Commons

Ademàs de todo esto,  le fueron asignadas personas totalmente desconocidas. Todas las damas que la habìan servido hasta aqui, fueron relevadas de su servicio. En su lugar se designò como Camarera Mayor a Sofia Maria Josefa, princesa de Liechtenstein, Condesa Esterhàzy de Galàntha (5.9.1798 – 17.6.1869 ). La Condesa Esterhàzy habìa sido dama de compañia de la Archiduquesa Sofia y una de sus mayores confidentes. A Sisi le disgustò la Condesa desde el primer momento y con toda la razòn, ya que la Condesa no tenìa nada mejor que hacer que ir corriendo a contarle a la Archiduquesa Sofiìa todos y cada uno de los fallos que cometìa la joven emperatriz. Trataba a Sisi como a una niña pequeña sin educar y le contaba sin parar los cotilleos de la corte, que a Sisi no le importaban lo mas mìnimo. Tambièn le fue asignado como Mayordomo Mayor el Prìncipe Lobkowiz. Las Condesas Paulina Maria, Condesa de Könnigsberg zu Aulendorf, nacida  de Bellegarde (Condesa Bellegarde) y la Condesa Lamberg cerraban el cìrculo de personas directamente allegadas a la emperatriz. Ademàs de un secretario, una camarera, un mayordomo , 4 lacayos, un criado, una criada que tambièn se mudaron al Hofburg y a Schönnbrunn con ella. Que todo esto atemorizara a la pequeña princesa de Baviera es natural. 

El 23 de Abril siguiò el maraton nupcial. Desde lo que hoy es el Theresianum(entonces se llamaba la „Favorita“ y casi nunca fue usado por Francisco Josè) empezò todo el ceremonial, para el que Sisi llevaba horas preparàndose. Llevaba un traje de gala rosa con un manto adornado con guirnaldas de rosas frescas y su diadema de diamantes colocada sobre su cabeza. Sisi estaba aterrorizada y sollozaba en voz baja. Pero es que incluso a Ludovica le atemorizaba este ceremonial tan espectacular. La carroza de gala tirada por 8 lipizanos iba acompañada de Guardias de Corps  con sus uniformes de gala y seguido de los demàs carruajes de respeto llevando a la familia y las damas de la corte. Los sirvientes acompañaban a los carruajes a pie. 

Puente Isabel sobre el, entonces aùn no regulado rio. Este puente unìa la zona centro y el  barrio Wieden. Foto de al rededor de  1895

La comitiva atravesò el recièn construido Puente de Elisabeth (que fue derruido en 1898 tras la muerte de la emperatriz) en direcciòn a la Iglesia de San Carlos. Al llegar la comitiva a la iglesia, volvieron a repicar todas las campanas anunciando la llegada de la novia. Todas las calles estaban a rebosar de espectadores deseando ver a la que pronto serìa su emperatriz. 

Cuando por fin llegaron al Hofburg, Sisi estaba agotada. Por esa razòn le sucediò un pequeño incidente al bajar de la carroza. La diadema de diamantes se le enganchò en la puerta de la carroza lo que le hizo dar un traspiès al descender. Y como esto pasò a la vista de todo el mundo, todas las malas lenguas de la corte tuvieron, una vez ma, algo que comentar y de lo que reirse acerca de la emperatriz.

En el Amalienhof(una parte del Hofburg) pudo por fin la novia descansar un poco. Sisi escribiò en su diario:

Me he despertado en una jaula
con grilletes en mis manos,
mi añoranza cada vez mas fuerte,
tu, libertad, me has abandonado. (1)

Eine Vorstellung wie die Hochzeitszeremonie aussah“, Neue Illustrierte Zeitung, 1879 zum 25. Hochzeitstag veröffentlicht, Holzstich, Anonym

A la siguiente mañana comenzaron de nuevo los preparativos de la boda, que estaba programada para las 19:00 de esa tarde. Cualquier novia sabe que esperar de los preparativos de su boda. Pero a esta novia que no tenìa ni 17 años y que ademàs iba a convertirse en emperatriz, no le quedò mas remedio que dejarse llevar por los duros y complicados preparativos de la suya.

Manto del traje nupcial, lo ùnico que traje que se ha mantenido completo, expuesto en el museo de carrozas del palacio de Schönnbrunn. Foto: @KHM Wien

A dìa de hoy, nadie sabe con certeza como era el traje nupcial de la emperatriz Isabel. En la boda propiamente dicha, estaban presentes solamente los familiares mas cercanos, la corte y la curia. Es por esto que apenas hay ningùn tipo de informaciòn sobre el especto de la novia en su gran dìa.

Joyas para el cabello de la novia: corona floral de hilo de oro y dos peinetas. Exposiciòn en el palacio Sisi en Aichach en 2014. Foto: @Privat

 

Aunque leyendo esta pequeña descripciòn, podemos hacernos una idea: „Su alteza real llevaba un vestido con cola y un manto de Moire antiguo, lujosamente tejido con hilos de plata y oro y con una esplendida decoraciòn con mirtos. En su cabeza brillaba la diadema habìa que llevado durante su enlace su muy augusta suegra, la Archiduquesa Sofìa. De los hombros de la imperial novia salìa un velo bordado y el pecho estaba decorado con un ramo de rosas frescas.“(2) 

Cardenal Josè Othmar Ritter von Rauscher Foto: @Wikimedia/Commons

La iglesia de los Agustinos estaba iluminada con 15.000 velas y dentro esperaban 70 Cardenales, Obispos y Prelados cuando la novia hizo su entrada. El Cardenal Josè Othmar Ritter von Rauscher(6.10.1797 – 24.11.1875) fue el encargado de unir a los cònyuges en matrimonio.

Toda Viena relucìa a la luz de velas, làmparas de gas y bombillas elèctricas que fueron encendidas para la ocasiòn.

Al acabar la ceremonia, la comitiva nupcial se dirigiò de vuelta al Hofburg donde se siguiò imponiendo el estricto protocolo, esta vez en forma de pleitesias, homenajes y toda clase de buenos deseos hacia la agotada novia. La condesa Esterhàzy le presentò a sus“camareras de la reina“ y el Mayordomo Mayor Lobkowitz a sus „sirvientes de la corte“. Tras esto, las damas procederìan al besamanos.

Iglesia de los Agustinos, 2017 Foto: @Privat

Sisi, gotada, confundida y al borde de las làgrimas, no reaccionò correctamente y esperò a que fueran las damas quienes se dirijieran a ella. No cuesta imaginarse el estupor y enfado y crìticas de las damas al ver que no era la emperatriz la que se dirijia a ellas. El protocolo estipulaba claramente que nadie podìa hablarle a la emperatriz, debìa ser la emperatriz quien comenzara la conversaciòn. El siguiente momento embarazoso no se hizo esperar. Al reconocer Sisi a dos de sus primas, les retirò la mano que ellas iban a besar y en lugar de eso, las abrazò a las dos. Su Camarera Mayor estaba tan ofendida que la reprimiò duramente recordàndola que debìa seguir estrictamente el protocolo. Sisi debìa solo y exclusivamente ofrecer su mano para ser besada. Esto la avergonzò tanto, que no pudiendo reprimir las làgrimas por mas tiempo, abandonò la sala deshecha en llanto. Esta bochornosa escena pasò logicamente delante de toda la corte, el estupor que creò, ni nos lo podemos imaginar. El escàndalo fue la excusa perfecta para alimentar las crìticas y cotilleos de la corte durante meses.

Iglesia de los Agustinos 2017 Foto: @Privat

Sobre las 23:00 acabaron por fin las celebraciones y llegò el momento de llevar a los novios a su habitaciòn.

Iglesia de los agustinos 2017 Foto: @Privat

Ludovica y Sofìa acompañaron a Sisi a su habitaciòn y la ayudaron a prepararse para la noche de bodas. Sofìa escribiò: „Ella escondìa bajo la almohada su preciosa cara rodeada de una bonita y espesa cabellera, como un pajarillo asustado buscando refugio en el nido.“ (3) El matrimonio no llegò a consumarse. A la mañana siguiente, Sofia entrò en la habitaciòn de la pareja durante el desayuno y preguntò a su hijo todos los detalles de la noche de bodas. Francisco Josè negò con la cabeza. Tambièn las criadas y sirvientes sabìan ya que no habìa habido consumaciòn. Las sàbanas traicioneras fueron reemplazadas por otras nuevas. Sisi se morìa de vergüenza. Tampoco la segunda noche fue un exito. Para ese momento, toda la corte era un hervidero de rumores. El matrimonio se consumò por fin a la tercera noche.  Francisco Josè se lo comunicò a su madre durante el desayuno. Pidiò a Sisi que le acompañara, pero ella se quedò un rato mas en la cama antes de ir al encuentro, por que estaba totalmente avergonzada.

Isabel le contarìa mucho tiempo despuès a Maria Festetics que „el Emperador estaba tan acostumbrado a obedecer a su madre en todo, que incluso a esto se prestò. Yo lo encontraba bochornoso. Pero por amor a èl, acudì alli yo tambièn.“(4)

Las celebraciones de la boda se alargaron hasta el 30 de Abril de 1854. Huvo un gran baile, funciones de teatro y una cena de estado para 160 invitados.

Palacio deLaxenburg, Franzenburg Foto: @Schloss Laxenburg

La luna de miel la pasaron en Laxemburgo, aunque realmente Isabel estuvo casi todo el tiempo sola. Francisco Josè debìa volver cada mañana muy temprano al Hofburg para ocuparse de los asuntos de estado. Sisi sufrìa de una gran nostalgia de su hogar. Y peor aùn era soportar el protocolo. Como duquesa de Baviera, Sisi fue educada con mucha libertad y de una manera bastante inconvencional. De repente no podà vestirse sola, o cabalgar sola o dar un paseo. Incluso las comidas debìa hacerlas en presencia de personas para ella desconocidas. Isabel se tenìa que ceñir al protocolo y para ello ir siempre acompañada de las personas que lo conocìan. Una tortura para la que ella no habìa sido educada ni preparada. Ya en Junio, durante su viaje a Bohemia y Moravia debiò cumplir con sus obligaciones de emperatriz.

 

25 años despuès
25.4.1879

Traje bordado con diamantes para su 25 aniversario de boda el 24.4.1879. La emperatriz Isabel tenìa 41 años.

La emperatriz Isabel vivìa desde hace años su propia vida. Tenìa 41 años y era tan hermosa o màs que en su juventud. El emperador Francisco Josè seguìa viviendo la estricta vida de un monarca que no sabìa hacer mas que cumplir con su deber. El adoraba a su „àngel Sisi“ y seguìa esperando poder vivir una vida en comùn con ella. Los vieneses tambièn esperaban aùn que su emperatriz aceptara sus obligaciones y se comportara por fìn como una verdadera emperatriz.

Isabel acudiò a estas celebraciones mostràndose fria como un tèmpano y mostrando un tedio enorme. El matrimonio estaba roto. Isabel ni siquiera intentò guardar las apariencias. Las numerosas aventuras de su marido, que comenzaron ya durante los felices primeros años de matrimonio y que tantas làgrimas le costaron al principio, le eran ahora totalmente indiferentes. Con quièn se relacionaba al emperador y sobre los rumores que sobre este tema habìa, hablaremos en otro apartado. En su mente bullìan ya los preparativos para su pròximo viaje a Irlanda.

En un poesìa que Isabel escribiò a „las almas futuras“, deja muy claro lo que pensaba sobre el matrimonio:

                                   No te sorprendas si, al cumplir

                                   con tus legìtimos deberes matrimoniales,

                                   siguiendo la antigual tradiciòn patriarcal,

                                   te encuentras con un tacto frio como el hielo.

Claro testimonio de su odio hacia el matrimonio y todo lo ligado a el. 

Tambièn los versos dejan pocas dudas al respecto (5):

                                 „Para mi nada de amor,

                                  para mi nada de vino,

                                  el uno te marea

                                  y el otro te hace vomitar

autoretrato de Hans Canon Foto: Wikimedia/Commons

 

Parte de la pintura para altar de Hans Canon; 25.4.1879, Representados: Madonna con el niño Jesús, a la izquierda san Francisco de Asís, a la derecha Santa Isabel. Capilla de San José Foto: @Wikimedia/Commons

Selbstportrait Hans Canon Foto: Wikimedia/Commons

La Archiduquesa Gisela, el Prìncipe Heredero Rodolfo y la Archiduquesa Maria Valeria regalaron a sus padres un trìptico de altar inspirado por Rubin. El pintor fue, ni mas ni menos, que Hans Canon (15.3.1829 – 12.9.1885). En la pintura se ve a Santa Isabel, a San Francisco de Asìs( los dos santos que dan nombre a los emperadores) y una Madona con el niño Jesús. A ambos lados están María Valeria y Rodolfo, así como Gisela arrodillada frente a su marido Leopoldo. El cuadro se colgó en la capilla de San José en el Hofburg y puede visitarse allí hoy en día.

 

 

 

Traje de las bodas de plata de la Emperatriz Isabel. Exposición en el palacio de Aichach Foto: @myheimat.de

El vestido tiene su propia historia. Segùn un artìculo del diario „Prager Tagblatt“ del 27.4.1879, se trata del mismo vestido nupcial que luciò la emperatriz el 24.4.1854. Hasta ese momento se había guardado en Possenhoffen. Después fue enviado a Praga donde fue totalmente modificado siguiendo los deseos de la emperatriz. El resultado fue un hermoso vestido bordado con diamantes y con hilos de oro y plata. El vestido se mostró durante una exposición en el palacio Sisi en Aichach.

Plaza festiva delante de la puerta Burgtor, Foto: @Österreichische Nationalbibliothek

La Ringstrasse que estaba apunto de ser finalizarse, debía ser el escenario de las grandes fiestas de celebración. Otto Wagner en persona organizó la carpa imperial frente a la puerta Burgtor. Franz Markart se encargó de las fiestas.

300.000 personas bordeando la Ringstrasse, 120 escenarios y todo el imperio en pie. Una de las muy escasas ocasiones en las que se podia admirar a la emperatriz. Y ciertamente, los vieneses la provecharon al màximo.

 

 

 

 

Vista completa del interior. Foto: @Bwag/Commons

Ese mismo dìa se inagurò la iglesia Votiva. En agradecimiento a que el emperador Francisco Josè se salvara del atentado perpetrado por Jànos Libènyi, el 24.4.1856 se ordenó construir una iglesia. Después de 23 años en construcción, la iglesia podía por fìn ser inaugurada. El texto sobre el atentado de Libènyi los encontrareis aqui. 

Desfile festivo por las bodas de plata. Xilografia 1879 Foto: @Schloss Schönbrunn, habsburg.net

Al final todo fue en vano. La emperatriz huyó en seguida tras las celebraciones y regresó en contadas ocasiones a Viena. Nunca habría una Unión con esta ciudad. La corte de Viena, con sus burlas y mofas que tanto hirieron a la joven novia, habían dejado una huella harto dolorosa en el corazón de Isabel que por tanto,odiaba completamente la corte vienesa y todo lo relacionado con ella. 

Votivkirche, Foto 1900

Como continuò la vida de Francisco josè podeis averiguarlo en la parte 4 de nuestra serie.

 

-Maria José –

 

 

 

 

 


Rechtliche Hinweise:

Menciones legales:  Derechos del texo: Marie Festetics, Werner Schima, Prese, Michael Kunze.

Derechos de imagen: Günther Grünstendel Musik für die Synagoge Universitätsbibliothek Augsburg, habsburg.net, Österreichische Nationalbibliothek, Privat, Kunsthistorisches Museum Wien, Wikimedia/Commons

No se pudieron determinar derechos de autor para las imàgenes. Si se diera el caso de que los hubiera, rogamos se pongan en contacto con nosotros en: sternenkaiserin[at]gmx.at


Menciones literarias:

1 – S 39
Presse Geschichte – Heft

Franz Joseph I Kaiser von Österreich

2 – S 53
Michael Budde
Sisis Hochzeit

3 – S 76, 4 – S 78
Brigitte Hamann
Elisabeth Kaiserin wider Willen
Amalthea Verlag, 11. Auflage 1992

5 – S 63
Werner Schima
Sisi – Die ganze Wahrheit


 

2 Kommentare zu “Boda del emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera (parte 3)

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