Boda del emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera (parte 3)

 

Imagen del compromiso entre el emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera,1853

Hoy celebramos el 163 aniversario de boda del emperador Francisco José y la duquesa Isabel en Baviera, quien, a través de este enlace, alcanzó la categoría de emperatriz.

La pequeña Isabel enamoró de tal manera al joven emperador en Agosto de 1853 en Bad Ischl, que este proclamó su compromiso matrimonial el 18 de Agosto,a los 3 días de haberse conocido.

Desde ese mismo instante, comenzaron los preparativos de la boda, en la que la novia no tuvo apenas voz ni voto. A pesar de incluso haber escrito poemas bastante tristes en su diario (mas sobre este tema en el apartado Compromiso) su padre firm el acuerdo matrimonial a primeros de Marzo de 1854.

Justo después del compromiso, Sisi recibió un regalo nupcial de 50.000 gulden (670.999 €) Otros 100.000 gulden (1,34 Millones de €) en concepto de viudedad, en el caso de que Francisco José falleciera. Como Morgengabe o regalo de la mañana, se acordaron 12.000 ducados. Francisco José se compreometió además a asignar a su esposa anualmente un „sueldo“ de 100.000 gulden (1,34 millones de €) Es decir, Isabel no era la „pobre“ de este matrimonio. Sobre lo bien que supo administrarse, hablaremos en otro capítulo. Una cosa si hay que decir: Isabel abrió una cuenta en Suiza que le permitió vivir muy holgadamente lejos de la corte de Viena. Incluso en vida de su marido, ella era mas rica que él.

Después del tema monetario, se organizó la vestimenta y las joyas para la futura Emperatriz, pero, al haber sido Elena la que se tenìa en mente y no Isabel, resultò que el ajuar de esta joven de apenas 15 años no resultaba ni de lejos lo adecuado a su posiciòn.

Cuando sus 25 baúles llegaron a Viena, ya las criticas estaban esperándola. Isabel era considerada un „mal partido“ desde antes de poner un pie en Viena. Su „ajuar de plata“ se consederó mas bien „humilde“. En total, una vez sumados espejos de mano, aguamanil y platos de plata, este ajuar, que era considerado como „obligatorio“, tenía un valor de unos 700 gulden (9.380 €).

Lo único que tenía mas valor en el ajuar eran las joyas, pero estas fueron regalo de Francisco José y la archiduquesa Sofía durante el tiempo que duró el compromiso. El valor de estas joyas se estimó en unos 60.000 gulden (804.000 €)

Los vestidos fueron valorados en unos 50.000 gulden (670.000 €) Esto incluía: 4 trajes de baile, 17 de gala, 14 vestidos de seda y 19 vestidos de verano. Lo mas valioso de todo, un abrigo de terciopelo y marta cibelina con un manguito a juego tambièn de marta cibelina, fue naturalmente, regalo de Francisco José.

Para que nos hagamos una idea: el sueldo anual de un trabajador medio eran unos 300 gulden (4.020 €), las mujeres la mitad y los niños solo una pequeña parte de esa cantidad. Un lugarteniente ganaría unos 24 gulden al mes (321.60 €) los soldados bastante menos y un oficial, algo más.

Aunque estas cantidas de dinero eran, para la mayoría de burgueses, imposibles de alcanzar, cualquier rico comerciante podía proveer a sus hijas mucho mejor.

La nobleza de los „En Baviera“ era considerada vulgar y por supuesto, no a la altura de este matrimonio. En nuestro post sobre „En Baviera“ y „De Baviera“ podéis leer sobre estas diferencias.

Se fijó la fecha de la boda para el 24 de Abril de 1854. Aunque Ludovica luchó por conseguir una boda en Múnich, perdió una vez mas la lucha con su futuro yerno, que no se dejó convencer: la boda se celebraría en la iglesia de los Agustinos en Viena.

En la capital se pusieron en marcha todos los preparativos para el magno acontecimiento. Aunque el peligro de una guerra en Crimea era muy real y no se podía obviar, se tenían puestas muchas esperanzas en la boda con Isabel. Viena se limpió de arriba a abajo.

Incluso se escribió una estrofa mas para el himno imperial:

reinando junto al emperador
unida a él por estirpe y sentimiento,
llena de atractivo, que no envejece,
esta nuestra encantadora emperatriz.

Desde lo mas alto del cielo
les llueva la felicidad:
Salve Francisco José, Salve Elisen!
Bendita sea toda la casa de Habsburgo!

      Mùsica: Joseph Haydn.

      Letra: Johann Gabriel Seidl.

El 20 de Abril de 1854, subió Sisi junto a su madre a un carruaje para comenzar su viaje de 3 días, seguidas por su padres y sus hermanos. Anteriormente se había producido una gran despedida en Múnich. Sisi se despidió de todo el personal de servicio, de su tio el ex rey de Baviera (que tuvo que abdicar en 1848 por el escándalo con Lola Montes), del rey regente Max II y de todos sus parientes. Sisi estaba bañada en lágrimas.

EL vapor „Austria“ a su llegada a Linz

El 21 de Abril, embarcó en el vapor „Austria“ desde Straubling en dirección a Linz. Francisco José decidió de pronto ir al encuentro de su prometida en linz y se pusó en camino hacia ella. Esto no solo iba en contra del protocolo, si no que causó una gran sorpresa en Linz donde nadie contaba con la presencia del emperador. A la futura suegra, la Archiduquesa Sofía, a punto estuvo de darle un infarto cuando se enteró de esta acción de su hijo que iba totalmente en contra del protocolo. Tampoco fue acorde al protocolo el beso que el Emperador, en su alegria,  le dió a su novia en la mejilla. Los besos en público no estaban bien vistos, y muchísimo menos si uno es el Emperador!

Linz recibiò a su futura emperatriz con un programa popular. Se representò la obra „Las rosas de Isabel“, hubo mùsica coral  y despuès un desfile de antorchas por toda la ciudad.

La joven novia estaba ya en este momento totalmente agotada, pero aguantò estoicamente todos los homenajes de los que era objeto.

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Retrato de Isabel en su dormitorio en el Landhaus de Linz. Foto: sternenkaiserin.com  Marie

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Dormitorio de Isabel en el Landhaus de Linz. Foto: sternenkaiserin.com  Marie

Isabel y todos sus acompañantes pernoctaron en el Landhaus de Linz. Su dormitorio se conserva aún hoy en día, aunque el edificio en sí se usa con finel gubernamentales y por tanto no esta abierto al público. A pesar de ello, Maria José y yo pudimos visitarlo y contemplar los muebles y tapetes originales. 

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Dormitorio de Isabel en el Landhaus de Linz. Foto: sternenkaiserin.com  Marie

Sobre las 4:30 partiò el emperador hacia Viena para poder recibir de nuevo a su prometida allì.

El vapor de ruedas „Francisco Josè“ partiò puntual a las 8 de la mañana del 22 de Abril con toda la comitiva nupcial desde Linz. Durante todo el recorrido, Sisi debía mantenerse de pie y saludar con su pañuelo bordado a las miles de personas que llenaban las riveras del rio para verla pasar. Lo que tuvo que suponer para los nervios de esta jovencita de 16 años, solo nos lo podemos imaginar. Intimidada y llena de miedos, navegaba hacia lo desconocido.

Bajo el atronador repique de las campanas (todas las campanas de Viena tocaban) y los cañonazos, llegó el barco a Nussdorf y Francisco José recibió a Sisi con el primer y tímido beso antes los ojos de todos los presentes. El público estalló de júbilo. Nunca antes ni después, fue una novia recibida con tal alborozo.

Llegada a Nussdorf, Foto: minichen.ungarnportal.org

Aunque seguramente Sisi hubiera necesitado algo de tranquilidad para reponer fuerzas, a nadie se le ocurrió pensar en sus necesidades. El maratón siguió. La procesión de carrozas llevando a la comitiva nupcial, al novio y a los padres, desfiló desde Nussdorf hasta el palacio de Schönnbrunn, donde se celebró una gran cena.

„Quiero mucho al emperador. Si tan solo no fuera emperador…“ Se supone que Sisi dijo esta frase justo antes de comprometerse con Francisco José. Empezaba a visualizar lo que se le venía encima. Pero lo que pasaría por su cabeza al llegar al palacio de Schönbrunn, con toda la pompa y gloria de sus 1400 habitaciones y ver a tantísima gente que quería besar su mano y verla, eso por desgracia no ha quedado registrado.

Con toda la majestad y ceremonia, le entregó Francisco José su regalo de bodas: una corona de diamantes realizada especialmente para ella por valor de 100.000 gulden (1,34 millones de €) Se cuenta en el musical „Elisabeth“ que: en la cámara del tesoro se cayó la corona al suelo…(texto de Michael Kunze) Esto se consideró como un mal augurio que preveía un mal matrimonio. Después se entregaron el resto de regalos. El ex emperador Fernando regaló a la novia también una diadema de diamantes.

Pauline Marie Condesa de Königsegg zu Aulendorf, Nac. Condesa de  Bellegarde Foto: Wikimedia/Commons

Sophie Maria Josepha Princesa de Liechtenstein, Condesa Esterházy von Galántha, Abreviado Condesa Esterházy, Litografìa  de Josef Kriehuber, 1833 Wikimedia/Commons

Además de todo esto,  le fueron asignadas personas totalmente desconocidas. Todas las damas que la habían servido hasta aqui, fueron relevadas de su servicio. En su lugar se designó como Camarera Mayor a Sofía Maria Josefa, princesa de Liechtenstein, Condesa Esterhàzy de Galàntha (5.9.1798 – 17.6.1869 ). La Condesa Esterhàzy había sido dama de compañia de la Archiduquesa Sofía y una de sus mayores confidentes. A Sisi le disgustó la Condesa desde el primer momento y con toda la razón, ya que la Condesa no tenía nada mejor que hacer que ir corriendo a contarle a la Archiduquesa Sofía todos y cada uno de los fallos que cometía la joven Emperatriz. Trataba a Sisi como a una niña pequeña sin educar y le contaba sin parar los cotilleos de la corte, que a Sisi no le importaban lo mas mínimo. También le fue asignado como Mayordomo Mayor el Príncipe Lobkowiz. Las Condesas Paulina Maria, Condesa de Könnigsberg zu Aulendorf, nacida  de Bellegarde (Condesa Bellegarde) y la Condesa Lamberg cerraban el círculo de personas directamente allegadas a la emperatriz. Además de un secretario, una camarera, un mayordomo , 4 lacayos, un criado, una criada que también se mudaron al Hofburg y a Schönnbrunn con ella. Que todo esto atemorizara a la pequeña princesa de Baviera es natural. 

El 23 de Abril siguió el maratón nupcial. Desde lo que hoy es el Theresianum (entonces se llamaba la „Favorita“ y casi nunca fue usado por Francisco José) empezó todo el ceremonial, para el que Sisi llevaba horas preparándose. Llevaba un traje de gala rosa con un manto adornado con guirnaldas de rosas frescas y su diadema de diamantes colocada sobre su cabeza. Sisi estaba aterrorizada y sollozaba en voz baja. Pero es que incluso a Ludovica le atemorizaba este ceremonial tan espectacular. La carroza de gala tirada por 8 lipizanos iba acompañada de Guardias de Corps con sus uniformes de gala y seguido de los demás carruajes de respeto llevando a la familia y las damas de la corte. Los sirvientes acompañaban a los carruajes a pie. 

Puente Isabel sobre el, entonces aùn no regulado rio. Este puente unìa la zona centro y el  barrio Wieden. Foto de al rededor de  1895

La comitiva atravesó el recién construido Puente de Elisabeth (que fue derruido en 1898 tras la muerte de la Emperatriz) en dirección a la Iglesia de San Carlos. Al llegar la comitiva a la iglesia, volvieron a repicar todas las campanas anunciando la llegada de la novia. Todas las calles estaban a rebosar de espectadores deseando ver a la que pronto serìa su emperatriz. 

Cuando por fin llegaron al Hofburg, Sisi estaba agotada. Por esa razón le sucedió un pequeño incidente al bajar de la carroza. La diadema de diamantes se le enganchó en la puerta de la carroza lo que le hizo dar un traspiés al descender. Y como esto pasó a la vista de todo el mundo, todas las malas lenguas de la corte tuvieron, una vez más, algo que comentar y de lo que reirse acerca de la Emperatriz.

En el Amalienhof (una parte del Hofburg) pudo por fin la novia descansar un poco. Sisi escribió en su diario:

Me he despertado en una jaula
con grilletes en mis manos,
mi añoranza cada vez mas fuerte,
tu, libertad, me has abandonado. (1)

Eine Vorstellung wie die Hochzeitszeremonie aussah“, Neue Illustrierte Zeitung, 1879 zum 25. Hochzeitstag veröffentlicht, Holzstich, Anonym

A la siguiente mañana comenzaron de nuevo los preparativos de la boda, que estaba programada para las 19:00 de esa tarde. Cualquier novia sabe que esperar de los preparativos de su boda. Pero a esta novia que no tenìa ni 17 años y que además iba a convertirse en Emperatriz, no le quedó mas remedio que dejarse llevar por los duros y complicados preparativos de la suya.

Manto del traje nupcial, lo ùnico que traje que se ha mantenido completo, expuesto en el museo de carrozas del palacio de Schönnbrunn. Foto: @KHM Wien

A día de hoy, nadie sabe con certeza como era el traje nupcial de la Emperatriz Isabel. En la boda propiamente dicha, estaban presentes solamente los familiares mas cercanos, la corte y la curia. Es por esto que apenas hay ningún tipo de información sobre el especto de la novia en su gran dìa.

Joyas para el cabello de la novia: corona floral de hilo de oro y dos peinetas. Exposiciòn en el palacio Sisi en Aichach en 2014. Foto: @Privat

 

Aunque leyendo esta pequeña descripción, podemos hacernos una idea: „Su alteza real llevaba un vestido con cola y un manto de Moire antiguo, lujosamente tejido con hilos de plata y oro y con una esplendida decoración con mirtos. En su cabeza brillaba la diadema había que llevado durante su enlace su muy augusta suegra, la Archiduquesa Sofía. De los hombros de la imperial novia salía un velo bordado y el pecho estaba decorado con un ramo de rosas frescas.“(2) 

Cardenal Josè Othmar Ritter von Rauscher Foto: @Wikimedia/Commons

La iglesia de los Agustinos estaba iluminada con 15.000 velas y dentro esperaban 70 Cardenales, Obispos y Prelados cuando la novia hizo su entrada. El Cardenal Josè Othmar Ritter von Rauscher (6.10.1797 – 24.11.1875) fue el encargado de unir a los cónyuges en matrimonio.

Toda Viena relucía a la luz de velas, lámparas de gas y bombillas eléctricas que fueron encendidas para la ocasión.

Al acabar la ceremonia, la comitiva nupcial se dirigi de vuelta al Hofburg donde se siguió imponiendo el estricto protocolo, esta vez en forma de pleitesias, homenajes y toda clase de buenos deseos hacia la agotada novia. La condesa Esterhàzy le presentó a sus“camareras de la reina“ y el Mayordomo Mayor Lobkowitz a sus „sirvientes de la corte“. Tras esto, las damas procederían al besamanos.

Iglesia de los Agustinos, 2017 Foto: @Privat

Sisi, gotada, confundida y al borde de las lágrimas, no reaccionó correctamente y esperó a que fueran las damas quienes se dirijieran a ella. No cuesta imaginarse el estupor y enfado y críticas de las damas al ver que no era la Emperatriz la que se dirijía a ellas. El protocolo estipulaba claramente que nadie podía hablarle a la Emperatriz, debía ser la Emperatriz quien comenzara la conversación. El siguiente momento embarazoso no se hizo esperar. Al reconocer Sisi a dos de sus primas, les retiró la mano que ellas iban a besar y en lugar de eso, las abrazó a las dos. Su Camarera Mayor estaba tan ofendida que la reprimió duramente recordándola que debía seguir estrictamente el protocolo. Sisi debía solo y exclusivamente ofrecer su mano para ser besada. Esto la avergonzó tanto, que no pudiendo reprimir las lágrimas por mas tiempo, abandonó la sala deshecha en llanto. Esta bochornosa escena pasó logicamente delante de toda la corte, el estupor que creó, ni nos lo podemos imaginar. El escándalo fue la excusa perfecta para alimentar las críticas y cotilleos de la corte durante meses.

Iglesia de los Agustinos 2017 Foto: @Privat

Sobre las 23:00 acabaron por fin las celebraciones y llegó el momento de llevar a los novios a su habitación.

Iglesia de los agustinos 2017 Foto: @Privat

Ludovica y Sofía acompañaron a Sisi a su habitación y la ayudaron a prepararse para la noche de bodas. Sofía escribió: „Ella escondía bajo la almohada su preciosa cara rodeada de una bonita y espesa cabellera, como un pajarillo asustado buscando refugio en el nido.“ (3) El matrimonio no llegó a consumarse. A la mañana siguiente, Sofía entró en la habitación de la pareja durante el desayuno y preguntó a su hijo todos los detalles de la noche de bodas. Francisco José negó con la cabeza. También las criadas y sirvientes sabían ya que no había habido consumación. Las sábanas traicioneras fueron reemplazadas por otras nuevas. Sisi se moría de vergüenza. Tampoco la segunda noche fue un éxito. Para ese momento, toda la corte era un hervidero de rumores. El matrimonio se consumó por fín a la tercera noche.  Francisco José se lo comunicó a su madre durante el desayuno. Pidió a Sisi que le acompañara, pero ella se quedó un rato mas en la cama antes de ir al encuentro, por que estaba totalmente avergonzada.

Isabel le contaría mucho tiempo después a Maria Festetics que „el Emperador estaba tan acostumbrado a obedecer a su madre en todo, que incluso a esto se prestó. Yo lo encontraba bochornoso. Pero por amor a él, acudí alli yo también.“(4)

Las celebraciones de la boda se alargaron hasta el 30 de Abril de 1854. Huvo un gran baile, funciones de teatro y una cena de estado para 160 invitados.

Palacio deLaxenburg, Franzenburg Foto: @Schloss Laxenburg

La luna de miel la pasaron en Laxemburgo, aunque realmente Isabel estuvo casi todo el tiempo sola. Francisco José debía volver cada mañana muy temprano al Hofburg para ocuparse de los asuntos de estado. Sisi sufría de una gran nostalgia de su hogar. Y peor aún era soportar el protocolo. Como duquesa de Baviera, Sisi fue educada con mucha libertad y de una manera bastante inconvencional. De repente no podía vestirse sola, o cabalgar sola o dar un paseo. Incluso las comidas debía hacerlas en presencia de personas para ella desconocidas. Isabel se tenía que ceñir al protocolo y para ello ir siempre acompañada de las personas que lo conocìan. Una tortura para la que ella no habìa sido educada ni preparada. Ya en Junio, durante su viaje a Bohemia y Moravia debió cumplir con sus obligaciones de Emperatriz.

 

25 años despuès
25.4.1879

Traje bordado con diamantes para su 25 aniversario de boda el 24.4.1879. La emperatriz Isabel tenìa 41 años.

La emperatriz Isabel vivìa desde hace años su propia vida. Tenìa 41 años y era tan hermosa o màs que en su juventud. El emperador Francisco Josè seguìa viviendo la estricta vida de un monarca que no sabìa hacer mas que cumplir con su deber. El adoraba a su „àngel Sisi“ y seguìa esperando poder vivir una vida en comùn con ella. Los vieneses tambièn esperaban aùn que su emperatriz aceptara sus obligaciones y se comportara por fìn como una verdadera emperatriz.

Isabel acudiò a estas celebraciones mostràndose fria como un tèmpano y mostrando un tedio enorme. El matrimonio estaba roto. Isabel ni siquiera intentò guardar las apariencias. Las numerosas aventuras de su marido, que comenzaron ya durante los felices primeros años de matrimonio y que tantas làgrimas le costaron al principio, le eran ahora totalmente indiferentes. Con quièn se relacionaba al emperador y sobre los rumores que sobre este tema habìa, hablaremos en otro apartado. En su mente bullìan ya los preparativos para su pròximo viaje a Irlanda.

En un poesìa que Isabel escribiò a „las almas futuras“, deja muy claro lo que pensaba sobre el matrimonio:

                          No te sorprendas si, al cumplir
                          con tus legìtimos deberes matrimoniales,
                          siguiendo la antigual tradiciòn patriarcal,
                          te encuentras con un tacto frio como el hielo.

Claro testimonio de su odio hacia el matrimonio y todo lo ligado a el. 

Tambièn los versos dejan pocas dudas al respecto (5):

                                 „Para mi nada de amor,
para mi nada de vino:
el uno te marea
                                    y el otro te hace vomitar

autoretrato de Hans Canon Foto: Wikimedia/Commons

 

Parte de la pintura para altar de Hans Canon; 25.4.1879, Representados: Madonna con el niño Jesús, a la izquierda san Francisco de Asís, a la derecha Santa Isabel. Capilla de San José Foto: @Wikimedia/Commons

Selbstportrait Hans Canon Foto: Wikimedia/Commons

La Archiduquesa Gisela, el Prìncipe Heredero Rodolfo y la Archiduquesa Maria Valeria regalaron a sus padres un trìptico de altar inspirado por Rubin. El pintor fue, ni mas ni menos, que Hans Canon (15.3.1829 – 12.9.1885). En la pintura se ve a Santa Isabel, a San Francisco de Asìs( los dos santos que dan nombre a los emperadores) y una Madona con el niño Jesús. A ambos lados están María Valeria y Rodolfo, así como Gisela arrodillada frente a su marido Leopoldo. El cuadro se colgó en la capilla de San José en el Hofburg y puede visitarse allí hoy en día.

 

 

 

Traje de las bodas de plata de la Emperatriz Isabel. Exposición en el palacio de Aichach Foto: @myheimat.de

El vestido tiene su propia historia. Segùn un artìculo del diario „Prager Tagblatt“ del 27.4.1879, se trata del mismo vestido nupcial que luciò la emperatriz el 24.4.1854. Hasta ese momento se había guardado en Possenhoffen. Después fue enviado a Praga donde fue totalmente modificado siguiendo los deseos de la emperatriz. El resultado fue un hermoso vestido bordado con diamantes y con hilos de oro y plata. El vestido se mostró durante una exposición en el palacio Sisi en Aichach.

Plaza festiva delante de la puerta Burgtor, Foto: @Österreichische Nationalbibliothek

La Ringstrasse que estaba apunto de ser finalizarse, debía ser el escenario de las grandes fiestas de celebración. Otto Wagner en persona organizó la carpa imperial frente a la puerta Burgtor. Franz Markart se encargó de las fiestas.

300.000 personas bordeando la Ringstrasse, 120 escenarios y todo el imperio en pie. Una de las muy escasas ocasiones en las que se podia admirar a la emperatriz. Y ciertamente, los vieneses la provecharon al màximo.

 

 

 

 

Vista completa del interior. Foto: @Bwag/Commons

Ese mismo dìa se inagurò la iglesia Votiva. En agradecimiento a que el emperador Francisco Josè se salvara del atentado perpetrado por Jànos Libènyi, el 24.4.1856 se ordenó construir una iglesia. Después de 23 años en construcción, la iglesia podía por fìn ser inaugurada. El texto sobre el atentado de Libènyi los encontrareis aqui. 

Desfile festivo por las bodas de plata. Xilografia 1879 Foto: @Schloss Schönbrunn, habsburg.net

Al final todo fue en vano. La emperatriz huyó en seguida tras las celebraciones y regresó en contadas ocasiones a Viena. Nunca habría una Unión con esta ciudad. La corte de Viena, con sus burlas y mofas que tanto hirieron a la joven novia, habían dejado una huella harto dolorosa en el corazón de Isabel que por tanto,odiaba completamente la corte vienesa y todo lo relacionado con ella. 

Votivkirche, Foto 1900

Como continuò la vida de Francisco josè podeis averiguarlo en la parte 4 de nuestra serie.

 

-Maria José –

 

 

 

 

 


Rechtliche Hinweise:

Menciones legales:  Derechos del texo: Marie Festetics, Werner Schima, Prese, Michael Kunze.

Derechos de imagen: Günther Grünstendel Musik für die Synagoge Universitätsbibliothek Augsburg, habsburg.net, Österreichische Nationalbibliothek, Privat, Kunsthistorisches Museum Wien, Wikimedia/Commons

No se pudieron determinar derechos de autor para las imàgenes. Si se diera el caso de que los hubiera, rogamos se pongan en contacto con nosotros en: sternenkaiserin[at]gmx.at


Menciones literarias:

1 – S 39
Presse Geschichte – Heft

Franz Joseph I Kaiser von Österreich

2 – S 53
Michael Budde
Sisis Hochzeit

3 – S 76, 4 – S 78
Brigitte Hamann
Elisabeth Kaiserin wider Willen
Amalthea Verlag, 11. Auflage 1992

5 – S 63
Werner Schima
Sisi – Die ganze Wahrheit


 

2 Kommentare zu “Boda del emperador Francisco Josè y la duquesa Isabel en Baviera (parte 3)

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